La Vuelta de Roglic contra los escaladores se quedó en un monólogo del esloveno. Consiguió con más facilidad de la esperada el triplete consecutivo, con más margen que nunca (más de cuatro minutos), se anotó tres victorias de etapa y el golpe moral de doblar al segundo clasificado, Enric Mas, en la última crono. Pero La Vuelta 2021 nos dejó más ‘chicha’ para analizar.

Roglic consiguió en Santiago de Compostela igualar a Tony Rominger en el podio de Vueltas a España. Tres del esloveno y tres del suizo y en ambos casos consecutivas. Pero la de Roglic denota además un dominio absoluto. Se vistió de rojo el primer día en Burgos y solo cedió el maillot por circunstancias de carrera y para compartir el trabajo de su Jumbo Visma con otro equipos (Wanty principalmente). Ninguno de sus rivales directos, Más, Landa, López, Bernal, Yates... consiguió descolgarle en ningún momento. Su victoria solo corrió peligro por las propias maniobras del esloveno. La caída en la decima etapa bajando Almachar camino del Rincón de la Victoria fue el momento de mayor tensión y era el propio Roglic el que había atacado cuando ya tenía distanciados a sus rivales.

Solo en Velefique inquietó algo Enric Mas a Roglic.
Solo en Velefique inquietó algo Enric Mas a Roglic.

La Vuelta ha confirmado que las dudas del Tour 2021, retirada por caída, no han hecho mella en Primoz Roglic. Su temporada ha vuelto a ser para enmarcar y la forma en que ha ganado la Vuelta, atacando, distanciando a sus rivales y sin necesidad de echar mano a las bonificaciones, le sitúan como la única alternativa posible al dominio de su compatriota Pogacar en las vueltas de tres semanas.

Y además ha sumado un momento para el recuerdo de la épica del ciclismo, que también vive de eso. Su cabalgada junto a Egan Bernal en Collada Llomena camino de Lagos de Covadonga, cuando ya tenía prácticamente controlada la carrera es un riesgo que no tenía porqué asumir. Lo hizo, dio espectáculo y además le salió redondo, porque firmó allí su segunda victoria de etapa y se metió en el bolsillo a algunos de los aficionados que todavía no le veían con buenos ojos.

Las debilidades de Bernal, Landa y Mas

El dominio absoluto de Roglic deja en evidencia las carencias del resto de sus rivales. A priori el principal iba a ser el Team Ineos, que incluso llegaba a La Vuelta con una tricefalia (spoiler, eso nunca suele salir bien) con Carapaz, Egan Bernal y Adam Yates. A principios de temporada el inglés iba a ser el líder, pero en teoría en la salida de Burgos los galones eran para el colombiano después de su triunfo en el Giro, mientras que el ecuatoriano, tras el podio en el Tour y el oro olímpico podía ser el elemento distorsionador de la carrera y jugar la tercera baza.

Pues bien, no pasó nada de lo que estaba previsto por el equipo británico. Carapaz pronto dio muestras de debilidad y se acabó marchando a casa poco después de la primera semana y con solo dos destellos de calidad. Adam Yates fue perdiendo segundos y minutos aquí y allá y realmente nunca estuvo en la pelea por la general. Y Egan Bernal, que empezó con los mejores, se fue diluyendo ya al final de la primera semana en Velefique. La única diferencia es que el colombiano, con todo perdido, decidió jugar a ciclistas y dar espectáculo. “Me da igual acabar quinto que undécimo”, dijo mediada la Vuelta. Y lo cumplió. Atacó, se movió y formó dupla con Roglic para hacer la carrera más divertida. Es cierto que sin resultados efectivos al final en esta Vuelta, pero si en la lucha por ser el líder de Ineos en el próximo Tour de Francia.

Bernal buscó la épica en Lagos. Foto La Vuelta
Bernal buscó la épica en Lagos. Foto La Vuelta

En el Bahrein Mérida pasó lo contrario. El equipo iba con un líder claro, Mikel Landa, y acabó echando mano de los teóricos gregarios para hacer una Vuelta más que honrosa cuando el vitoriano perdió todas las opciones de luchar por la general.

El triunfo de Landa en La Vuelta a Burgos sobre hombres como Bernal había ilusionado. Luego se vio que Bernal no era el del Giro y que Mikel tampoco. La gasolina le duró hasta Velefique, final de la primera semana, aunque ya había dado muestras de debilidad dos etapas antes en el Balcón de Alicante. Landa se acabó bajando de la bicicleta después de atacar en Collada Llomena y sin llegar a Lagos de Covadonga. Para entonces ya había cogido el relevo Jack Haig, que ha sumado un podio, Damiano Caruso, que se llevó una etapa, y sobre todo Gino Mader, que además del maillot de mejor joven dejó muestras de calidad todos los días de montaña.

A rueda de Roglic. Foto La Vuelta
A rueda de Roglic. Foto La Vuelta

El podio lo completó Movistar Team con Enric Mas, pero es un segundo puesto que sabe menos dulce de lo que parecería. El mallorquín realmente nunca tuvo opciones de eliminar a Roglic. Solo el día de Velefique hizo sufrir al esloveno, pero sin llegar a soltarle de rueda. Lo demás fue jugar a no perder el podio, que tiene su valor, claro, pero que lo aleja del sentir del aficionado.

El equipo y la carrera acabó echando de menos a Alejandro Valverde, que justo en el momento que estaba montando una escapada táctica camino del Balcón de Alicante se tuvo que ir a casa con la clavícula rota. Movistar acabó La Vuelta con solo cuatro corredores y la polémica de Miguel Angel López. Victoria en Gamoniteiro y retirada un día antes de llegar a Santiago cuando en 10 kilómetros había perdido un podio que le costó pelear más de dos semanas. Ni el fondo ni las formas dejan bien situado al equipo y al corredor y seguramente su acción tendrá consecuencias.

Magnus Cort, Jakobsen y Storer, premios extra

Lejos de pelear por estar entre los diez primeros en Santiago de Compostela, La Vuelta ha dejado otros nombres a tener en cuenta. Dos de ellos, Magnus Cort Nielsen y Fabio Jakobsen también con el mismo premio parcial que Primoz Roglic, tres victorias de etapa. Es decir, que entre los tres se han llevado más de un tercio de La Vuelta.

Fabio Jakobsen volvió a una grande después de la caída en el sprint de la Vuelta a Polonia de hace un año y que obligó a los médicos a reconstruirle media cara. El holandés se llevó el maillot verde ŠKODA como dominador de las volatas (en este 2021 se premiaban más que las de montaña) y de paso una ración extra de sufrimiento por no llegar fuera de control. Su equipo, el Deceuninck Quick Step, se ha hecho especialista en estas labores. Ya lo consiguió con Cavendish en el pasado Tour y ahora en la Vuelta. Su otro rival en los sprints, Philippsen, se acabó retirando cuando ya tenía lejos las opciones del verde.

Fabio Jakobsen celebra su victoria en la regularidad. Foto: La Vuelta
Fabio Jakobsen celebra su victoria en la regularidad. Foto: La Vuelta

Quizás el corredor más versátil de esta vuelta ha sido Magnus Cort Nielsen, que sumó su tres victorias de etapa en circunstancias diferentes. Llegada dura cuando venía de la escapada en el Castillo de Cullera, al sprint en el pelotón (reducido eso sí) en la etapa de Córdoba y resolviendo la escapada el antepenúltimo día en Monforte de Lemos. Y, ojo, quedando segundo a solo 14 segundos de Roglic en la crono final de Santiago de Compostela. Es decir, sacando casi dos minutos a Enric Mas, por poner un ejemplo. Para el danés de EF fue el premio al supercombativo de La Vuelta.

El tercero es Michael Storer, que confirmó en 2021 las buenas sensaciones que había trasmitido en La Vuelta de 2020. El australiano se marcha con dos victorias de etapa, múltiples escapadas y el maillot de la montaña. Es cierto que no fue el mejor escalador de La Vuelta, pero sí es que estuvo más kilómetros escapado por la alta montaña. Unas veces en beneficio propio y otras para ayudar a su teórico líder en el DSM, Roman Bardet, que de esta Vuelta se marcha con un triunfo de etapa en el Pico Villuercas y la confirmación de que sus mejores momentos para luchar por las generales han pasado, aunque el francés solo tenga 30 años. Es de la generación del 90, que se ha apagado muy pronto. En esta Vuelta colgó la bicicleta Fabio Aru, también de esa añada, Tom Dumoulin pelea por encontrar las ganas de seguir siendo ciclista profesional y Thibaut Pinot solo se ‘atreve’ con carreras menores y vueltas cortas.