El ciclismo vive de su leyenda y Pogacar ya forma parte de ella. Eso sí, no hay otro deporte que mire tanto atrás a la épica y a las batallas que no se vieron por televisión y solo pudieron contar los que estaban allí. Y a veces ni eso, porque ya sabeis que seguir una carrera, aunque sea con cámaras on board, drones, streaming y protagonistas subiendo vídeos a redes sociales es complicado. Vamos, que luego siempre queda material inédito para los documentales de Movistar.

De los años de Bahamontes, Ocaña y Merckx tenemos las fotos, lo que comentaban los ciclistas, directores y auxiliares (cada uno ve la carrera de una manera, que os voy a contar que no sepais los que salís cada domingo con la grupeta.  A 200 metros te tenía…) y los vídeos con cámaras de cine que grababa la televisión francesa. La prensa podía ir en algún coche de la organización o se limitaba a ir de hotel en hotel y preguntar a ver que le decían. Así que tampoco tomeis con demasiada exactitud lo que cuentan las crónicas de entonces. Había batallas épicas, por supuesto, pero siempre algún ciclista que exageraba un pelín por un lado o se quedaba corto por otro. Aquí un ejemplo

Cuando el Tour llegó este año a Andorra muchos medios aprovecharon para sacar la historia de la edición de 1964. Aquella en la que Jacques Anquetil, en aquel momento una estrella mediática en toda Francia, se pegó una supuesta juerga de cordero y vino en el día de descanso porque un vidente le había dicho que iba a morir pronto (se equivocó por 23 años…). Al día siguiente y de salida subiendo en Envalira los Bahamontes, Julio Jiménez, Poulidor y compañía le soltaron y la cima perdía varios minutos. Una ‘espectacular’ bajada Anquetil entre la niebla le hizo recortar todo el tiempo y llegar con ellos a la meta de Toulouse y salva un Tour que acabó ganando a Poulidor por solo 55 segundos. Hasta aquí la leyenda. Pues bien, Bahamontes, siempre único y sin pelos en la lengua, me contó en una entrevista hace una década que a Anquetil lo bajaron en coche, que sino jamás habría llegado hasta ellos.

De aquellos años están los récords de precocidad y dominio de la carrera. Anquetil el primero en ganar cinco seguidas, Merckx el más joven en llevarse todos los maillots, Hinault que su peor clasificación fue segundo o retirado y Laurent Fignon, que con con 24 años ya tenía dos Tours (el último avasallando al propio Hinault) y que no volvió a ganar ninguno más (aquellos 8 segundos de Paris 89…). Pues todos esos récords los ha batido Tadej Pogacar, que sin llegar a cumplir 23, lo hace el 21 de septiembre, ya tiene dos Tours consecutivos. La pregunta es ¿hasta dónde puede llegar?

Fignon, Hinault y Juan Ayuso

Está claro que los tiempos ciclistas actuales nada tienen que ver con los de Hinault, Fignon o Merckx, pero tampoco con lo que ocurría hace poco solo tres temporadas. Aquel 2018 pre pandemia el Tour se lo jugaron Froome, Thomas, Dumoulin y una ‘joven’ promesa llamada Roglic que ya tenía 29 años pero llevaba poco corriendo porque venía de los saltos de esquí. Los pipiolos como Egan Bernal se tenían que conformar con trabajar en la montaña e ir cogiendo galones.

En el 2019 fue Bernal quien batió el récord de precocidad de un ganador de Tour de la era moderna aquel año en el que en julio diluvió en los Alpes como si fuese primavera. 22 años tenía el colombiano y parecía que su reinado iba a ser duradero. El honor solo le duró una edición. 2020 fue la eclosión en el Tour de Pogacar (ya había demostrado dotes en la Vuelta 2019) y la implosión de Bernal, que se tuvo que ir a casa.

Pogacar en la cima de Portet. Foto Tour
Pogacar en la cima de Portet. Foto Tour

En este Tour se puede haber dado uno de los podios más jóvenes en décadas. Pogacar, 22 años, Vingegaard que venía a trabajar para Roglic y acabó como máximo rival del esloveno 24 y el ‘veterano’ Carapaz 28, que en los años 90 sería un chaval que lleva una progresión ideal para ganar la carrera con 30.

Ahora si quieres encontrar a los próximos rivales de Pogacar en el Tour hay que mirar al Tour del Porvenir. Allí, por edad, debería estar Remco Evenepoel (21 años), que pasó tan joven a profesionales que ya ha tenido una lesión tan grave que le ha impedido rendir al máximo nivel en este Giro. Ahora está centrado en los Juegos Olímpicos y La Vuelta. La otra promesa es Juan Ayuso, que ha dominado el Giro sub-23 con solo 18 años como Eddy Merckx y que, por lo pronto corre en el mismo UAE que Pogacar. Pero ojo, que así empezaron Hinault y Fignon en aquel mítico Renault…

Uno de los grandes avales de Pogacar es su versatilidad. Contrarrelojea igual o mejor que el resto de los favoritos, puede sacar segundos en las bonificaciones en un Tour bloqueado por Jumbo como el del 2020 y en montaña parece ahora mismo irresistible. Apabulló el día de La Romme y Colombiere con un ataque no se veía desde hace años y se dio el gustazo de llevarse las dos cimas de Pirineos, Col du Portet y Luz Ardiden. Solo dio un signo de debilidad en el Mont Ventoux y cuando ya tenía a sus rivales a más de cinco minutos.

Y lo mejor de todo, ha conseguido acabar con la tiranía de Sky-Ineos en el Tour, de los nueve anteriores al 2020 solo se les había escapado el que ganó Nibali en el 2014, y el reinado sin corona del Jumbo Visma en el 2021, que dominó como hacia Ineos para solo ser segundos con Roglic. Y claro, sin contar con la mejor nómina de gregarios del pelotón. Parece que los próximos Tours hablarán el esloveno de Pogacar, pero ya sabeis, si echais mano de la historia del ciclismo siempre salen ejemplos que ponen en duda cualquier previsión. Pinchazos, caídas, abanicos, gregarios descontentos o el Bernal pletórico de los inicios de este Giro.