El Tour de Francia lleva años con la idea de mantener la emoción hasta el final, por eso en la primera cadena montañosa que toca no suele diseñar etapas excesivamente duras. Siempre hablando del nivel del ciclismo profesional, claro. Pero esta vez la carrera llega con demasiadas diferencias entre los favoritos y un Pogacar dominador, lo que augura una batalla por derrocarle.

Pero vamos a ponernos en contexto. El inicio de este Tour 2021 ha sido menos montañoso que el de los últimos años. Se ha vuelto a diseño ‘canónico’ más habitual de la carrera francesa. Con un cinco etapas prácticamente llanas por el norte y centro de Francia (no, el Muur de Peguere no cuenta como puerto) y la crono de Laval, también plana. La consecuencia, caídas y más caídas que han dejado una general con Pogacar con máximo favorito después de la crono y con los Roglic, Carapaz, Thomas. Miguel Angel López, Más  y compañía con tiempo perdido.

VIERNES 2 DE JULIO. ETAPA 7. VIERZON – LE CRUSOT. 249 KILÓMETROS

Pero llegamos al viernes 2 de julio, séptima etapa ya, que si puede ser realmente considerada de media montaña. Sobre todo por la longitud, 249,5 kilómetros (la más larga del Tour), que la hacen como una de las clásicas de las Ardenas y porque se acumulan unos 3.000 metros de desnivel. La dureza se acumula en los 100 últimos kilómetros con hasta cinco cotas puntuables. Dos cuartas, dos terceras y un segunda, el inédito Signal d’Uchon, con 5,7 kilómetros al 5,7%. Desde la cima quedarán 18 kilómetros a meta y el último ‘cuarta’ La Cote de La Gourloye, 2,4km al 5,7%.

No es que el menú sea de alta montaña porque estamos en la Borgoña y el punto más alto son 700 metros de altitud, pero atravesarán el Parque Natural de Morvan y será la primera toma de contacto con subidas de más de tres kilómetros después de una semana a plato grande (aunque aquí habrá muchos que seguirán con el 52/53 metido)

SÁBADO 3 DE JULIO. ETAPA 8. OYONAXX – LE GRAND BORNARD. 150 KILÓMETROS

La primera etapa de verdadera montaña en Alpes se le ha quedado algo corta al Tour, solo 150 kilómetros, en los que la dureza real se acumula en los 50 últimos. Es cierto que los 100 primeros por la región de Ain y hasta entrar en la Alta Saboya tienen un montón de cotas escondidas. Una sin nombre y otras con él, Cote de Copponex y Cote de Menthonnex. Si tarda en hacerse la fuga se irá a mil y para cuando se entre en el terreno más quebrado algún favorito puede pagar las consecuencias.

El primer puerto de entidad de este Tour es el inédito Mont de Saxonnex, que forma parte del Jura. Solo 5,7 kilómetros, pero duros, al 8,3% por lo que la carrera lo ha catalogado de primera. Por su situación es muy raro que jamás hayan pasado por ahí, pero es una de esas carreteras que no se olvidan. Muy estrecha, rodeada de árboles y vegetación y que no solo es complicado subirla, sino que tiene un descenso peligroso que llevará al Col de Romme, el segundo primera del día. Es una cima de entidad, 8,8 kilómetros al 8,9% significan un terreno perfecto para atacar, porque se puede ir rápido sin temor a rampas por encima del 12% y porque después de un corto descenso de cinco kilómetros enlaza con el final del Col de La Colombiere (este si es un habitual del Tour) con 7,5 kilómetros al 8,5%, para acabar con 14 kilómetros de rápido descenso hasta Le Grand Bornand.

Este enlazado de Col de Romme y Col de la Colombiere y final en Le Gran Bornand ya se ha utilizado en otras dos ocasiones en el Tour. La primera en 2009 supuso la mayor ‘bronca’ de Alberto Contador con Astana cuando se marchó en solitario con los hermanos Schleck y dejó descolgado a Andreas Kloden, que aspiraba al segundo cajón del podio. En 2018 también fue la primera etapa de montaña, pero no decidió nada para la general. Ese día ganó un Alaphilippe que solo pensaba en buscar etapas y mantuvo el liderato Greg Van Avermaet, que es cualquier cosa menos un escalador.

DOMINGO 4 DE JULIO. ETAPA 9. CLUSES – TIGNES . 144 KILÓMETROS

Esta es otra de las ‘normas no escritas’ del Tour de Francia. Etapa reina de montaña en la primera semana y coincidiendo con un domingo, para generar la máxima expectación posible y que los aficionados puedan acudir a ver la carrera (este 2021 si) y a disfrutar del recorrido completo desde la televisión y sin mirar el horario de trabajo.

La etapa más dura de los Alpes no es demasiado larga (como suele ser habitual en los últimos años), solo 144 kilómetros, pero acumula casi 4.000 metros de desnivel y será la primera llegada en alto de la carrera. Terreno para hombres como Miguel Angel López o Carapaz, que tienen que restar el tiempo perdido en la crono llana. También sirve de desagravio para la tormenta de granizo y nieve que impidió llegar a Tignes en el 2019 y subir el Cormet de Roselend al día siguiente.

De inicio 12 kilómetros planos para calentar (aunque habrá rodillos en los autobuses porque se saldrá a fuego) y la Cote de Domancy, 2,5 km al 9,4% para hacer la fuga. No tiene bajada, sino que se seguirá subiendo hasta Megeve, desde donde parte el conocido y tendido Col des i (9,4 km al 6,2%).

La parte clave estará en el enlazado Col du Pre (12,6 km al 7,7%) y Cormet de Roselend (5,7 km al 6,5%), que ya se hizo en la penúltima etapa de la pasada Dauphine y que sirvió para mover la carrera. Después queda un largo descenso de 20 kilómetros a Bourg Saint Maurice, 12 de terreno ascendente y los 21 kilómetros de subida tendida, al 5,6% al Col de Tignes (que es parte de la subida a Iseran). No es el puerto más duro del Tour, pero si una de las dos metas por encima de 2000 metros de esta edición (2017 metros de altitud) junto al Col du Portet.

MIÉRCOLES 7 DE JULIO. ETAPA 11. SORGUES . MALAUCÉNE . 198 KILÓMETROS

Es el epílogo de los Alpes… o el prólogo de los Pirineos. El miércoles 7 de julio el Tour afronta la undécima etapa en el Mont Ventoux, un lugar icónico que está a medio camino entre las dos cordilleras. Un gigante de 1910 metros de altitud en medio de la llanura de La Provenza, de ahí su nombre, claro. Visible desde casi cualquier sitio de la región.

Y es que cuando la primera cadena montañosa se queda algo corta, el Tour suele meter el Ventoux o el Macizo Central para hacer la transición hasta la otra. La etapa es una de las más duras del Tour, con 198 kilómetros y más de 4.000 metros de desnivel.  Los primeros 70 kilómetros están salpicados de repechos para hacer la escapada. La primera subida al Mont Ventoux se hace por la via de la Col de la Liguiere (9,3 km a 6,7%) y Sault, que suponen otros 22 kilómetros al 5,1%. Y la segunda por su vertiente más dura y conocida, por Bedoin, con sus 15,7 kilómetros al 8,8%. La misma que se asciende en el recién creado Challenge Ventoux (ganó Miguel Angel López en este 2021) y por la que Chris Froome acabó corriendo en aquel Tour de 2016.

Eso sí, esta vez la etapa no acaba en la cima, sino que habrá que ‘jugarse los cuartos’ bajando durante 23 kilómetros hasta Malaucene. La última vez que sucedió esto era 1994 y el ganador de la etapa fue un gregario de 1,94 llamado Eros Poli, cuya misión principal era quitar el viento a Mario Cipollini. Un gigante venció al Gigante de la Provenza.