Hasta la edición centenaria de la Volta nadie había subido tan rápido Vallter 2000 y Port Ainé, dos de los puertos que se han convertido habituales en la última década, tampoco ningún equipo había dominado la clasificación general como lo hizo Ineos, copando el podio, ni un ciclista de 41 años, como Alejandro Valverde, había acabado cuarto de la general.

La Volta del Centenario, que tuvo que aplazar la celebración hasta este 2021 por la cancelación de 2020, ha dejado cosas importantes en la recámara de lo que puede ser esta temporada recién empezada, solo hay que mirar a los números.

Récords en Vallter 2000 y Port Ainé

Los primeros son los dos récords en las que fueron las dos etapas claves para la general final junto a la crono de Bañolas. Vallter 2000 es un puerto relativamente corto, 11 kilómetros, pero con una media mantenida de más del 7%. Allí Adam Yates batió su récord del 2019 por 44 segundos. 30:53 en esta ocasión por 31:57 en 2019 empatado con Bernal, Dan Martin y Nairo Quintana, y muy por debajo de los 34 minutos de Van Garderen y Bardet en 2014 o los 32:45 de Quintana en 2013, que son los únicos registros que hay de las últimas temporadas.

Yates y Kuss
Adam Yates y Kuss en Vallter 2000. Foto La Volta

La ascensión de la tercera etapa de La Volta no solo sirvió a Adam Yates para reeditar su triunfo de 2019, sino también para vestirse de líder, desplazar a Joao Almeida y para que sus dos compañeros de Ineos, Porte y Thomas, escalaran posiciones en la general. Y produjo los dos primeros ‘retornos’ de esta Volta. Alejandro Valverde, después de un complicado 2020, acabó tercero y atacando desde lejos. Mejor fue lo de Johan Esteban Chaves, que saliendo desde el grupo estuvo a un puñado de segundos de alcanzar a Yates. El colombiano llevaba sin brillar desde el Giro de 2019.

Al día siguiente era la cuarta etapa con el encadenado Toses, Cantó y Port Ainé.  Esta vez un puerto final con más recorrido, casi 20 kilómetros, y un desnivel medio del 6,6%. Un lugar ideal para arrancar desde lejos como hizo Esteban Chaves, que aguantó siete kilómetros el dominio del Team Ineos con Rohan Dennis, Castroviejo y Carapaz ejerciendo como gregarios de lujo. Los números de Chaves, un minuto mejor que Nairo Quintana en 2016 y dos más rápido que Dan Martin en 2013.

Ineos, Valverde, Sagan y De Gendt

Si algo dejó claro la cuarta etapa, además de la recuperación para los puestos de privilegio de Esteban Chaves, es que el Ineos ha recuperado los niveles de dominio de carrera de 2019. En la contrarreloj de Bañolas logró meter a cuatro corredores, Dennis, Adam Yates, Porte y Thomas, entre los 10 primeros. Con Castroviejo en el puesto 15. Y al día siguiente en Vallter 2000 ganó con Yates y metió a otros dos, Porte y Thomas, entre los 10 mejores de la escalada, con Carapaz ejerciendo como ariete.

Quizás el mayor dominio los exhibieron en la etapa reina de Port Ainé. El INEOS controló de principio a fin. En la última subida el ritmo de Dennis y Castroviejo sirvió para seleccionar el grupo de favoritos, el de Carapaz para controlar y absorber los ataques de Kruijswijk y Enric Más. Y todavía estaban Porte y Geraint Thomas en la recámara para acercar a Adam Yates a Chaves y soltar a Joao Almeida, el único que les discutía las tres primeras plazas de la general.

Alejandro Valverde
Alejandro Valverde, Meta de Vallter 2000. Foto La Volta

En las tres etapas siguientes de La Volta no tuvieron problemas para mantener a Yates, Porte y Thomas como los tres mejores de la carrera pese a los intentos de Movistar y Alejandro Valverde en Montjuic de arañar unos segundos para entrar en el tercer cajón del podio. El murciano, que el 25 de abril cumple 41 años, fue la mejor noticia de un Movistar que volvió a dejarse ver después de un inicio de temporada más deslucido de lo habitual y a la espera del debut de Miguel Ángel López.

La carrera echó en falta una versión más potente del antagonista natural del INEOS, el Jumbo Visma. Con Roglic descansando después de París Niza y Van Aert enfrascado en las clásicas de adoquines, a los holandeses les falta un líder sólido que podría haber sido Dumoulin, de baja voluntaria indefinida. Ni  Kruijswijk, que acabó desfondado, ni Kuss, casi siempre inconsistente, fueron un problema para el INEOS.

A la penúltima etapa en Mataró esperó Peter Sagan para volver a ganar. 2020 tampoco fue su mejor año, solo una victoria en el Giro, y el parón por el positivo por Covid al inicio de la temporada hacía duda de sus prestaciones. En Milán Sanremo ya avisó de que estaba en forma y en el único sprint masivo de toda la Volta el eslovaco superó a Impey, un especialista en llegadas picando hacia arriba.

Para el último día de La Volta en el circuito habitual de Montjuic quedaba la exhibición de Thomas De Gendt, que también se había pasado todo 2020 sin levantar los brazos. De hecho su último triunfo databa del Tour 2019. Lo hizo a su estilo más personal, acabando como único superviviente de una escapada masiva lejana a la que fue soltando subida a subida. Los datos de su strava en la subida a Montjuic no dejan duda, cada una de las seis ascensiones hizo una media de entre 401 y 429 vatios. Motor diesel de largo recorrido.