El Valle de las Lágrimas, puerto Vuelta a España

Escrito por Luis Ortega @ciclored

Cuando vas por una rampa del 16% con asfalto rugoso y al lado ves el cartel de 10 kilómetros al final de puerto, pues piensas que estás metido en el mismo infierno. Pedro Delgado lo rebautizó como el ‘Valle del Terror’, Carlos Sastre dijo que solo le faltó llorar y Luis Angel Maté que es de lo más duro que ha subido. Se llama el Valle de las Lágrimas, está en Gran Canaria y es el último puerto del Desafío La Titánica.


El caso es que si miras los números no parece tan bestial. El tramo que se sube en La Titánica de Gran Canaria son 22 kilómetros a una media del 5,8% y en total se suben 1289 metros de desnivel. A priori nada fuera de lo común. Pero vamos a ir añadiéndole ‘problemas’. En primer lugar el asfalto es rugoso porque se encuentra en una zona de poco tráfico de la isla de Gran Canaria. Segundo, que pese a disputarse la cicloturista en marzo ya hace calor. Tercero, que en la subida hay algunas zonas de bajada (pero no se puede descansar porque el asfalto es rugoso y la bici no avanza) y cuarto y último, tiene una zona central de 10 kilómetros al 10%, con kilómetros completos a más del 15% de media y alguna rampa perdida del 24%.

Carrizal de Tejeda o Valle de Las Lágrimas

Pero vamos por partes, que para llegar al Valle de las Lágrimas en la Titánica hay que hacer otros dos tramos libres. Para que el que no conozca Gran Canaria el resumen es sencillo. No existe un kilómetro llano, ni aunque lo busques. La isla es redonda y el centro está a 1950 metros de altitud (El Pico de las Nieves), así que todas las carreteras que rodean a la isla tienen repechos y las que van al centro… pues son cuesta arriba.

De salida, pues 1.000 metros de desnivel. Los que hay desde Anfi del Mar (Arguineguin) hasta la cima del Barranquillo Andrés. Eso sí, para llegar hay que subir a la presa de Soria pasando por Las Filipinas (lo de tener topónimos originales no van con los canarios). Y claro, cuando hay cuesta significa que la organización deja vía libre para quemar vatios, que luego acaban haciendo falta…

Bajada tranquila por el Piccolo Stelvio. Vale, no se llama así, sino la Cruz de San Antonio, pero es una sucesión de curvas de herraduras enlazadas y es imposible no hacer la similitud. La segunda subida, de Pie de La Cuesta al cruce de Tasartico. 10 kilómetros, con una bajadita, final llano y rampas escondidas del 12%.

El caso es que al llegar a La Aldea de San Nicolás, desde donde sale el Valle de las Lágrimas (o el Carrizal de Tejeda, como lo llaman también),  ya llevas 1.500 metros de desnivel acumulado en 58 kilómetros. Desde allí quedan 22 y 1.300 metros más. Por lo que en la ‘cima’ te plantas con 2850 metros de desnivel en solo 81 kilómetros.

El 10% de desnivel es gratis

Y como es la subida. Pues te va ‘matando’ por fascículos. Lo peor que puedes hacer es confiarte y arrancar rápido en los primeros kilómetros, donde alterna rampas del 10/12% con bajadas por desfiladeros increíbles. Es la zona de las presas, con sus curvas de herradura y su calor sempiterno. Son 12 kilómetros en los que conviene regular porque lo peor está por llegar.

El giro a la derecha hacia el Carrizal de Tejeda marca la parte más dura. Los últimos 10 kilómetros al 10%. Y para dar la bienvenida, pues casi un kilómetro al 16%. en los que hay que coger las curvas por fuera para recortar un poco el desnivel. Incluso buscar los trozos de asfalta con pintura para que la bicicleta pueda deslizarse mejor. Desarrollo… todo lo que tengas. Con un 34×32 tocas varias veces la maneta buscando más piñones.

A siete de la ‘cima’ tienes el primer descansillo. Unos 300 metros al 6%. Si, todo lo que baje del 10% es descansar. Tienes que hacer otros tres kilómetros al 14% para llegar a El Toscón, la única zona habitada de toda la ascensión. Desde allí quedan cuatro y algún vecino te dice eso de, nada, una rampa de 500 metros duros y se ha acabado lo peor. Tiene razón, pero solo a medias, porque a partir de ahí quedan otras cinco o seis ‘palas’ al 12%.

Cuando alcanzas los 1.370 metros de altitud llegas a la ‘cima’ del Valle de las Lágrimas. Ya has visto que he ido poniendo comillas en lo de ‘cima’ porque es un puerto alargable. Si, ese término que utiliza tu colega de grupeta escalador.

El punto más alto de la isla, como os había puesto antes, es el Pico de las Nieves que está a 1.957 metros de altitud. Y sí, se puede llegar hasta allí. Solo hay que prolongar la etapa 17 kilómetros más y 733 metros de desnivel (incluye alguna bajadita) y nos queda un puertaco de 39 kilómetros y 2.000 metros de acumulado. Vamos, que Galibier por Telegraphe son 35 kilómetros y 1.933 metros des desnivel y la carretera está bastante mejor.

Puerto La Vuelta

Y lo mejor de todo que no es la única opción de subirlo. Gran Canaria tiene carreteras que conectan cualquier punto de la isla con la cima. Si vuelves atrás a ese giro a la derecha que te llevaba a los 10 kilómetros infernales y sigues por la misma carretera puedes continuar ascendido por rampas más suaves. Llegar al Pico de las Nieves te supondría pasar por Tejeda y Llanos de la Pez y acumular en 35 kilómetros 1.700 metros de desnivel más.  Y si el desvio es por Ayacata y el Roque Nublo, pues 48 kilómetros extra y 2.200 metros de desnivel.

Ahora queda esperar a que la organización de La Vuelta a España se lance a ese proyecto de acabar una edición en Canarias con dos etapas en Tenerife y otras dos en Gran Canaria. En cuanto las cámaras de la televisión den esas imágenes en directo a todo el planeta estos puertos entrarán en el subconsciente colectivo del ciclismo como unos de los más duros del mundo ciclista. Les falta eso, la épica del ciclismo profesional.