Ha tardado en relanzarse. El Tour de Francia femenino ya existió en los 80/90, pero nunca recibió el cuidado y los mimos de la carrera masculina. Por eso dejó de celebrarse hace más de una década. La presión social y la evolución en los niveles de interés del ciclismo femenino han hecho que el Tour vea de la oportunidad. De La Course de un día pasamos a un Tour de Francia Femme by Zwift (curioso que lo patrocine una aplicación de ciclismo virtual) con 8 etapas y que competirá en relevancia e interés con el Giro Rosa, hasta ahora la máxima competición femenina por etapas.  

El nuevo Tour de Francia Femenino nace también con rostro de mujer, el de Marion Rouse. La ex ciclista será la directora de la carrera y su imagen ayudará a dar a conocer el evento. Sus años trabajando en Eurosport la han convertido en una referencia ciclista en el país galo y muchos aficionados al ciclismo masculino ya la conocen.

 

Sin crono, pero con montaña

El Tour de Francia femenino 2022 no recorrerá todo el país galo. Es imposible en solo ocho de etapas, sino que se centra en el noroeste francés. Desde París a La Planche des Belles Filles en los Vosgos, muy cerca de la frontera con Suiza y Alemania. No tiene contrarreloj, por lo que se decidirá previsiblemente en las dos últimas jornadas montañosas, aunque la organización ha introducido picante antes, con etapas quebradas y caminos de tierra.

La carrera arranca el domingo 24 de julio en Paris. El mismo día que acaba la competición masculina empieza la femenina. La organización lo ha llamado la cuarta semana de Tour. La idea, que se siga con el mismo interés de los aficionados que las tres anteriores. Para el primer día 11 vueltas por el circuito de los Campos Elíseos. 84 kilómetros en total que no serán decisivos para la general, pero que servirán para dar imagen a la carrera por lugares icónicos y con una foto del primer maillot amarillo en el Arco del Triunfo. Como golpe de efecto a nivel comunicativo, inmejorable.

Annemiek Van Vleuten
Annemiek Van Vleuten (L) y Anna van der Breggen (R) en ‘La Course by Le Tour de France’ 2018.  BELGA PHOTO YORICK JANSENS

 

El lunes 25 de julio el pelotón femenino comienza su periplo hacia el este. 135 kilómetros planos con final en Provins y segunda oportunidad consecutiva para las velocistas. El tercer día es para las ciclistas valientes y que suelen funcionar en las clásicas. En los 60 kilómetros finales antes de Epernay no hay ni un metro llano, con repechos de hasta el 12% y un kilómetro al 5% muy cerca de meta. Allí en 2019 ganó Alaphilippe, así que seguramente habrá cambio de líder.

En la cuarta etapa, miércoles 27 de julio, se estrena el sterrato (en Francia lo llaman caminos de viñas) pero no es plano como en la Paris Tours, sino en subida. Cuatro repechos de tierra y otros tantos sin ella en los últimos 60 kilómetros de etapa, el último a seis de meta. Terreno ideal para romper la carrera y dejar fuera a alguna favorita sin equipo.

La cuarta etapa tendrá colinas y tierra

La quinta etapa, que acaba en Saint Die des Vosges, es prácticamente plana, pero con una distancia que no es habitual para las vueltas por etapas femeninas, 175 kilómetros, que hará daño al pelotón antes del tríptico final.

La montaña llegará al Tour de Francia Femenino de formo gradual, con la idea de dejar la general pendiente de la última etapa. El viernes se atraviesan las colinas alsacianas durante casi 130 kilómetros con una cota en la parte final.

El primer puerto viene al siguiente día, sábado 29 de julio. Será el Petit Ballon de Alsacia, igual que en los inicios del Tour masculino allá por los comienzos del Siglo XX. La etapa, pese a tener solo 130 kilómetros, es de las más duras de las vueltas por etapas femeninas. Además del Petit Ballon, 9,3 kilómetros al 8,1%, se sube el Col du Platzerwasel (7 kilómetros al 8,3%) y después de una larga bajada el Grand Ballon (13 kilómetros al 6,7%) para sumar unos 3.000 metros de desnivel. Eso sí, la meta esta en Le Markstein, ocho kilómetros después de la cima del Gran Ballon.

Así que el primer final en alto del Tour de Francia Femenino de 2022 se reserva para la última etapa, en la que previsiblemente se decidirá el maillot amarillo, aunque antes hay terreno de sobra para marcar diferencias. La última jornada, domingo 30 de julio, no es más dura que la previa, pero si acaba en alto y las ciclistas acusarán el cansancio de una semana de Tour. Serán 123 kilómetros con un encadenado final que se ha hecho habitual en la carrera masculina. Cote d Esmoulieres, Ballon de Alsacia y final en La Planche, con sus siete kilómetros al 8,7% y tramos por encima del 12%. Allí ganaron Froome, Nibali o Pogacar, que luego acabaron vestidos de amarillo en Paris.