Si has visto todo el espectáculo que supone la salida del Tour de Francia desde Brest, en el noroeste de Francia, seguro que no se te ha escapado la gran cantidad de coloridos coches de equipo. No es ningún secreto que estos vehículos son indispensables para la resolución de problemas, la comodidad e incluso el éxito de cada equipo y sus corredores. Pero, ¿cuál es la gama real de tareas y problemas exigentes que los coches, muchos de ellos ŠKODA SUPERB iV, y sus tripulaciones tienen que afrontar en el transcurso de los aproximadamente 11.000 kilómetros que recorren en el Tour?

Empecemos por el principio. Casi sin excepción, dos coches por equipo siguen al pelotón cada etapa. Para que quede claro, “seguir al pelotón” no es tan sencillo como podría parecer. Como conductor, no sólo tienes que mantener los ojos bien abiertos para la aparentemente interminable y apretada procesión de otros vehículos, motos, espectadores y, por supuesto, ciclistas, sino que tu posición dentro de este agitado despliegue está sujeta a una estricta jerarquía. La clasificación del corredor principal de tu equipo determina la posición del coche del equipo dentro del pelotón, y la única persona con autoridad para dar a los coches de equipo (y a cualquier coche del Tour) el permiso para romper la fila no es otra que el director del Tour, Christian Prudhomme.

ŠKODA Superb
Los coches de equipo son esenciales en carrera. © Jerome Wassenaar

Volviendo a los conductores de los coches, la gran mayoría de ellos son antiguos profesionales del ciclismo y a veces incluso leyendas de este deporte como Stephen Roche. No sólo porque siguen amando el ciclismo, sino porque su capacidad de evaluación es inestimable. Al haber experimentado el ambiente y el ritmo del pelotón de primera mano, son capaces de anticiparse a sus movimientos y moverse a través de él sin problemas para llegar a un corredor que lo necesite, ya que pueden ser literalmente segundos los que marquen la diferencia entre ganar y perder.

Ser conductor de un coche de equipo es un ejercicio duro, pero alimentado por el amor a este deporte y lleno de emoción. Además, en carreras de tal magnitud como el Tour de Francia, el conductor no es la única persona presente en el vehículo. Por lo general, lo tripulan tres personas: el entrenador principal, el segundo entrenador y un mecánico. Todos ellos tienen que trabajar al unísono con los demás y con su vehículo, que ha sido ajustado especialmente para la ocasión

ŠKODA SUPERB iV
Todos los coches de equipo tienen línea directa con el director de carrera.

 

En cuanto al equipamiento, un coche de equipo en el Tour está lleno hasta los topes. Los ŠKODA SUPERB iV ocupan un lugar destacado en los coches de equipo designados, y si se observa su construcción compacta, su uso versátil y su equipamiento bien pensado, no es difícil adivinar por qué. Se ha aprovechado cada centímetro cuadrado del interior y del exterior del coche. Los portaequipajes de los dos coches del equipo suelen llevar ocho bicicletas de repuesto (cada ciclista tiene dos o tres repuestos) y varias ruedas adicionales. En el maletero y esparcidos por el suelo y los asientos de los coches de equipo, se suele encontrar la caja de herramientas del mecánico, unos 50 bidones llenos, 40 geles y barritas energéticas, una bolsa con ropa y calzado de repuesto para cada ciclista, y muchos otros elementos esenciales. Además, el coche también cuenta con una radio incorporada y tres adicionales para que el equipo pueda comunicarse entre los coches, con los organizadores de la carrera o con el mencionado Sr. Prudhomme en persona.

Cada año que pasa, los preparativos del Tour son más rigurosos para las tripulaciones de los coches de equipo, pero los pilotos siempre pueden confiar plenamente en ellos y centrarse en su rendimiento. Y según nuestra experiencia entrevistando, viendo y animando a las tripulaciones durante años, no lo cambiarían por nada del mundo. Así que cuando veas a estos héroes entre bastidores en la carretera detrás de tus ciclistas favoritos, ¡dales crédito!