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Nadie duda que las ebike han llegado para quedarse. En 2019 el crecimiento de ventas fue del 23% con respecto al año anterior y en el pasado 2020 ha seguido aumentando. Ahora, con las consecuencias de la pandemia, aún más. Pero al plantearte comprar una bicicleta eléctrica debes tener varios aspectos en cuenta, porque como en todo, hay ventajas y desventajas de conducir una ebike.


Lo primero para adentrarte en el mercado de las ebike es tener clara la utilidad que le pretendes dar la bici. Desde personas que viven en grandes ciudades y quieren a trabajar de una forma rápida y sin sudar, a familias de ámbitos rurales que se quieren desplazar sin contaminar, ciclistas de MTB que no quieren sufrir subiendo cuestas, o usuarios que empiezan en esto de la bicicleta y prefieren tener un margen de seguridad por si se quedan sin fuerzas.

Ahora mismo los nuevos modelos de ebikes, más ligeras, con baterías más duraderas, motores más avanzados y con apariencia menos aparatosa, son capaces de llegar a casi todos los sectores del mercado ciclista, por eso no vamos a descartar ninguno.

Bicicleta eléctricas para carretera

Las nuevas ebikes de carretera ya han conseguido solucionar uno de los problemas de los que adolecían los primeros modelos, que no se asemejaban a una bicicleta de carretera. Ahora mismo, salvo algún detalle, como el eje de pedalier más ancho, no es fácil diferenciar una ebike de carretera de una que no lo es. Eso sí, la normativa solo permite ayudar al pedaleo hasta que se alcanzan los 25 km/h, lo que las hace muy útiles en subida y no tanto en el llano.

La gran ventaja de las ebikes de carretera es que permite a más usuarios afrontar un deporte que es duro de por sí y  llegar hasta los lugares que ven a sus ídolos ciclistas. Una bicicleta de carretera eléctrica permite a un ciclista poco entrenado hacer etapas de larga distancia y subir puertos de grandes desniveles. Y con un triple beneficio, le ayuda a hacer deporte sin miedo a quedarse tirado, a socializar con otros ciclistas aunque su nivel sea superior y a engancharse a una actividad para la que requeriría horas de entrenamiento de las que no dispone.

Entre los problemas, sobre todo los técnicos. Pese a que las baterías han evolucionado y cada vez duran más, conviene ir economizando el gasto para no quedarse ‘vacío’ a mitad de la ruta, lo que supondría arrastrar una bicicleta de más de 12 kilos. La velocidad de carga de las baterías tampoco es rápida, por lo que pararse a mitad de camino a recargar no es una solución y si no hay estaciones de carga (por ahora son muy escasas) también debes llevar el adaptador.  También el precio, porque rara vez bajan de 3.000 euros, aunque con el paso del tiempo se harán más asequibles.

Bicicleta eléctricas para MTB

Las bicicletas eléctricas MTB fueron las primeras en aparecer y ya ocupan una cuota de mercado muy alta, sobre todo entre el sector más ‘heavy’. Downhill y Enduro son el sector donde las ebikes están alcanzando unos niveles de compra muy altos. La razón y la gran ventaja son sencillas, disminuyen las exigencias técnicas y físicas de los ciclistas y hacen las rutas más accesibles. Y es que el motor no solo ‘echa’ una mano para superar traileras y senderos complicados en subida, sino que con su peso facilitar muchas de las bajadas.

Pero la bicicleta de MTB eléctrica también ha dado el salto a los modelos más ‘maratonianos’ e incluso al cicloturismo de alforjas, y permiten pasar más tiempo encima de la bici sin tener que bajarse al llegar a terrenos quebrados.

El gran inconveniente de las ebike, sobre todo en Enduro y Downhill, son los problemas mecánicos que acarrean motivados por una conducción extrema. Algunos golpes, pese a que las partes del motor y las baterías están protegidas, son inevitables y acaban dejando en off el pedaleo asistido. Además de suponer un mantenimiento más costoso.

Bicicleta eléctricas para ciudad/rural

El gran impulso de las ebikes para el transporte urbano vino desde las administraciones. Los servicios de alquiler de bicicletas eléctricas en las grandes y medianas ciudades españolas han ayudado a convertirlas en un medio de desplazamiento más, aunque con desigual éxito dependiendo de la urbe.

La gran utilidad de una ebike para la ciudad, sobre todo si es de alquiler, es que solo la empleas en el tiempo que la necesitas y te permite desplazarte de forma rápida sin sudar. En el caso de que la quieras comprar cuentas con esas ventajas, pero también con el inconveniente del aparcamiento (dejarla en la calle es un riesgo) y hay pocos parking cerrados para bicicletas y acarrearla por escaleras y ascensores no es sencillo por su peso.

En el caso de los municipios pequeños y ámbitos rurales solo existe la opción de comprar una ebike. La gran ventaja es que se pueden cubrir grandes distancias, incluso ir entre pueblos, y utilizarla para transportar pequeños objetos con las alforjas.