Cuando montamos en una bicicleta durante muchas horas a la semana casi siempre acaba habiendo dolores. La mayoría de ellos en los tres puntos de apoyo sobre la bici, manos, trasero y pies. Pero es este último en más importante de todos y la razón es más que lógica. A través de los pies transmitimos toda la fuerza de nuestras piernas a los pedales y hacemos que la bicicleta se mueva. Cualquier mal apoyo se traducirá en dolores, lesiones y reducción de nuestro rendimiento.

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A esta faceta, a la de los pies ciclistas, es a la que principalmente se dedican los especialistas de la Clínica Podotec. Su director, Gerardo Lozano, nos explicó durante el IV Campus Ciclored Joseba Beloki cual es su metodología para detectar los problemas de un ciclista y las soluciones que aportan, tanto biomecánicas como las basadas en el uso de plantillas personalizadas y artesanales que ellos mismo fabrican.

Pero antes de bajar a los pies lo primero que hay que hacer es ver cómo va el ciclista en la bicicleta. Para ello realizan una prueba biomecánica completa, de cabeza a pies. Porque a veces los problemas de colocación y su derivación en lesiones no solo están provocados por la posición de los pies, sino por la altura o el tamaño del sillín, la longitud de la potencia o la anchura del manillar.

En cuanto los aspectos biomecánicos ajenos a los pies están cotejados hay que revisar el punto de apoyo básico y más importante para cualquier ciclista. La primera lógica que impera es la zapatilla. A no ser que estén hechas a medida (algo muy poco convencional) los fabricantes elaboran unos modelos de zapatillas de ciclismo standard para cada tamaño y número de pie con unas plantillas convencionales. El problema es que cada persona tiene una forma y longitud de pie diferente, lo apoya de distinta manera, lo gira hacia un lado o hacia otro e incluso está influido por alguna posible dismetría de las piernas.

Ahí es donde comienza la fase más especializada del trabajo de Podotec. Consiste en detectar todas estas anomalías y buscar la forma de corregirlas. El objetivo es que el pie vaya cómodo en la zapatilla y que la superficie de apoyo sea la mayor posible. Las consecuencias serán dos, por un lado no tendrá problemas de lesiones, ni sentirá cosquilleo ni calor extremo en los pies y por lo tanto reducirá problemas de dolor. Por el otro un mayor apoyo se traduce en mejor rendimiento, ya que se aprovecha mejor la fuerza, que no se disipa como cuando el pie está bailando en la zapatilla.

Para solventarlos crea una plantilla personalizada para cada ciclista que pasa por su consulta. Por ella además de los equipos Israel Cycling, BH Burgos, Caja Rural o Manzana Postobon también pasan muchos de los corredores profesionales españoles y multitud de cicloturistas.

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