La otra Titan Desert. Por los medios de comunicación, por internet y por el resto de los canales habituales ya sabemos lo que ocurrió en la edición 2018 de la Titan Desert. Tercer triunfo consecutivo de Josep Betalú, que se convierte en el auténtico ‘Rey del Desierto’ y victoria en chicas de Ramona Gabriel, que suma su segundo entorchado después de el de 2016. Esa es la Titan oficial, pero hay otra, la de los 600 participantes restantes, casi todos anónimos, que se enfrentaron al reto del desierto.

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Quizás esa sea la magia de la Titan Desert, que en el mismo campamento pueden convivir estrellas del MTB como Betalú, Zubero o Bou, que acuden allí a jugarse la victoria, con ex profesionales de la talla de Cadel Evans, Manuel Beltrán y Luis Pasamontes, con simples aficionados al ciclismo. Anónimos que emplean su tiempo libre en adquirir la condición física necesaria para afrontar una aventura de estas características. Y todo, por el simple hecho de disfrutar.

Foto Titan Desert

 

La historia oficial de la Titan 2018 dice que Betalú revalidó su título después de conseguir la victoria en la primera etapa y dominar sin demasiadas dificultades a sus máximos rivales, Ramón Sagues, Roberto Bou y Julen Zubero, que tuvieron que pelear por acompañarle en el podio. Dejó para la historia tres etapas de alta montaña, la primera con más de 2.600 metros de desnivel acumulado, y tres en el desierto. Los triunfos parciales de José Luis Gómez, Julen Zubero, José Luis Muñoz, Ramón Sagues y la primera victoria en una Fat Bike, la de Ignacio Gili en la tercera etapa.

Entre las chicas el dominio de Ramona Gabriel, que supo administrar los minutos conseguidos en la primera etapa y vencer sobre Anna Ramirez, su principal rival, y la belga Verlee Cleiren.

Y a nivel global la edición con mayor número de finishers, 546, que superaron los 625 kilómetros y 7.500 metros de desnivel que había preparado la organización para esta edición marroquí. Desde las montañas de Boumalne Dades al desierto sahariano de Maadid.

Foto Titan Desert

 

A nivel particular la historia de Diego Rodríguez Durango es la de uno de esos quinientos ciclistas que no tienen opciones reales en la clasificación y que acuden a la Titan por el simple hecho de participar y superarse. Dentro del equipo Espacio Zurbano, esta ha sido su segunda edición… y esto lo que nos ha contado desde dentro.

La Titan Desert de Diego Rodríguez

– ¿Cómo se le ocurre apuntarte a La Titan Desert… y por segunda vez?

– El culpable de todo esto no es si no otro apasionado de la bicicleta, que a la vez es amigo, compañero de trabajo y jefe, Luis Miguel Ruiz como gerente de Espacio Zurbano Asesoría de empresas. El ha conseguido formar un equipo de cuatro amigos locos por la MTB para pedalear, una vez más, en las montañas del Atlas y el desierto marroquí.

Foto: Diego Rodríguez

 

– ¿Cómo es el día a día en el desierto?
– Es un no parar. Desde las 6 de la mañana que despierta el campamento al tono The Lumineers con su Ho Hey, empieza la primera maratón del día. Hay que desayunar, visitar a ‘Roca’, paseito a la bici para revisar que todo este bien, volver a la haima y al lio, un poco de cremita en el culete (aquí se hace esencial), vestirse, preparar los geles, barritas, sales, bocatas…etc, tetris para cerrar la maleta, llevarla a los camiones y a cargar el agua. Una vez todo dispuesto, a la parrilla de salida y esperar a las 8 am la salida… lo demás ya solo es disfrutar a la vez que sufrir con cada pedalada por unos parajes increíbles. A veces te sientes como si no estuvieses en este planeta.

– ¿Qué ha cambiado de la edición de 2016 a la de 2018?

– En comparativa a la edición de 2016 esta me ha resultado algo más light. El clima ha ayudado también lo suyo. Este año en rara ocasión la temperatura ha pasado de los 32º y eso se nota. En 2016 nos achicharramos a 40º . Si a esto le unes varias etapas de 145 kilómetros hacían que te fueras desgastando día a día. A las cifras me remito, de un total de 450 participantes en 2016 de 450 acabamos 273 y en 2018 hemos sido 600 inscritos  y hemos terminado 546 corredores. Las etapas han sido más homogéneas. La más larga de 122 kilómetros y el resto salvo la última de 79 kilómetros, el resto entre  95 y 115. Esto hace que hayamos tenido más horas para recuperar día a día y una temperatura ideal para ciclar por el desierto.

Foto: Diego Rodríguez
– ¿Qué nivel hace falta para participar en la Titan?
– Está claro que hay que entrenar, pero tampoco hay que ser un pro de la bici para poder venir a la Titan. Con unas 10 horas semanales los últimos 4 meses la he podido terminar sin sufrir mucho y en una digna posición 158 en la general. Aquí lo que juega un papel principal es la cabeza. Debes ir marcándote objetivos de pocos kilómetros y no pensar en lo que falta… pedalear y disfrutar de los lugares únicos, de sus pueblos y gentes, en donde menos te lo esperas aparece un pequeñín dispuesto a chocar los 5, también puedes contar camellos, cabras, dunas, lo que sea para mantener la mente entretenida e ir sumando kilómetros. Cualquiera que se lo proponga puede ser Finisher de la Titan Desert.
-¿Qué es lo que atrae de la Titan para que haya 600 locos?
– 600 inscritos, cientos de historias diferentes que podríamos contar. Muchos un reto personal, otros para ayudar por alguna causa, otros demostrando su afán de superación haciendo ver al resto del mundo que se puede sin importar su condición física, como no, los que van a disputarla, el convivir en los campamentos con profesionales como Roberto Bou, Julen Zubero, Manuel Beltran, Cadel Evans, Ramona Gabriel, etc… y como no, EL DESIERTO, un lugar por el que difícilmente se podría ciclar sin las 3 estaciones de hidratación de cada etapa y sin el apoyo logístico de la organización.
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