Los adoquines lo modifican todo. Las bicicletas de la París Roubaix y del Tour de Flandes nada tienen que ver con las que se utilizan en una etapa llana o en una etapa de alta montaña. La dureza de los adoquines y sobre todo la separación que hay entre ellos obliga a ‘tunear’ las máquinas de los ciclistas profesionales para adaptarse a los nuevos terrenos.


Lo primero que se suele dejar de lado en Flandes y Roubaix son los modelos aero o ultraligeros de cada una de las marcas. Todos los ciclistas suelen apostar, salvo casos aislados, por la gama de Gran Fondo. Son bicicletas algo más largas y con una separación entre ejes mayor, lo que las hace más cómodas para afrontar los adoquines. Si echamos nombre de marca… no en vano el modelo GF de Specialized se llama Roubaix. Nació con ese sentido.

Los cuadros suelen llevar elastómeros o pequeñas suspensiones interiores para amortiguar los golpes de los adoquines. Unos encajados en la dirección y otros por debajo de la tija del sillín. La idea es hacer más flexible el carbono y que la bicicleta sea más sencilla de manejar con el traqueteo del adoquín. También que el ciclista sufra menos, ya que el dolor es parte importante del rendimiento en las clásicas.

Los tubulares suelen crecer de dimensiones. Ya es impensable menos de una sección de 25 o 26 para afrontar los adoquines. Esa es la medida habitual en Flandes, pero en Roubaix, con el terreno plano y el adoquín mucho mas roto suelen crecer hasta los 28 mm de sección. Lo mismo sucede con las presiones de inflado. Normalmente están entre 8 y 10. En Flandes bajan a 5,5 y 6… y en Roubaix lo más normal es entre 4 y 4,5.

También suelen aparecer los frenos de disco, sobre todo si sale el día lluvioso. Frenar sobre adoquines con zapata y agua no es la mejor combinación. Los discos mejoran esa frenada y en caso de barro ayudan a ampliar la zona entre la rueda y la horquilla y evitar que se acabe lodando y frenando.

Luego cada ciclista tiene sus manías. Sobre todo para Roubaix alguno ponen doble cinta de manillar, otros situan un freno extra similar al de las MTB, algunos ruedan con presiones por debajo de 4 y otros incluso apuesta por ruedas de 30 mm. Y si llueve… el guardabarros es casi obligatorio para reducir en parte el barro y el agua.