Uno de los pilares de la organización de una prueba ciclista es el servicio de comunicaciones.
La coordinación entre todas las personas que forman la caravana ciclista es clave para el buen
desarrollo de una prueba. La información detallada de lo que acontezca es sinónimo de orden y
seguridad. Vamos a desgranar los pormenores de una herramienta desconocida para quienes no
han seguido desde dentro una competición.

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Una de las singularidades de una prueba ciclista es la intervención de un nutrido grupo de personas que desempeñan diversas funciones. Es un aspecto que engrandece y distingue a este deporte. No hay que olvidar que en una competición, además de los ciclistas, participan numerosas personas con trabajos tan dispares como los organizadores, en todas sus facetas, médicos, enfermeros, Guardia Civil, conductores de vehículos, árbitros, directores deportivos, mecánicos, fisioterapeutas y quiromasajistas, periodistas, fotógrafos, cámaras, informáticos y un largo etcétera. La comunicación entre todas estas personas y la información, es vital dentro de una prueba ciclista.

Desde la Unión Ciclista Internacional, para las pruebas internacionales y desde las diferentes federaciones nacionales, para las nacionales y autonómicas, se contempla en el reglamento de una carrera la obligatoriedad de llevar a cabo el servicio de radio vuelta. Otro aspecto importante en una prueba es la megafonía en la zona de salida y meta. Un buen equipo de megafonía y un locutor con experiencia son claves para el buen y animado desarrollo de los momentos previos a la salida así como una entrega de premios en la que además de los ciclistas, adquieren protagonismo los patrocinadores y autoridades. La información en la meta sobre el desarrollo de la carrera durante la espera de los ciclistas, es otro de los puntos importantes a desempeñar por un buen locutor.

El presidente del jurado técnico, el epicentro

Lo primero que hay que conocer del servicio de comunicaciones en una prueba ciclista en carretera es que el epicentro de toda la información se desarrolla en el vehículo del presidente del jurado técnico, que es la máxima autoridad deportiva de una competición. Éste vehículo ocupará la primera posición en la caravana de vehículos que circulan tras el pelotón principal, salvo circunstancias excepcionales del final de carrera.

Se puede apuntar que las comunicaciones en una prueba se establecen en tres apartados. El primero y el más importante, lo constituye la emisora que emite las informaciones. Como hemos mencionado siempre instalada en el vehículo del presidente del jurado técnico. A su vez, los comisarios adjuntos, también contarán con una emisora para emitir en casos muy puntuales.

Por otra parte, existe una serie de vehículos que irán comunicados entre sí. Serán el jurado técnico con sus respectivas motos-comisario, los organizadores, mandos de la Guardia Civil, médicos, vehículo cierre de carrera, etc. Para ello se necesitan como mínimo tres frecuencias exclusivas para su función y que no pueden ser compartidas por nadie más. Una para emitir radio vuelta, otra para los comisarios y otra para organización.

Otro de los puntos importantes a tener en cuenta esa comunicación que el organizador tiene que mantener con el presidente del jurado técnico y el mando de las fuerzas de seguridad pública. Por otra parte, todos los vehículos seguidores de la prueba contarán con un aparato receptor por el que sólo se recibe información no pudiendo trasmitir.

La empresa encargada de las comunicaciones instalará emisoras y receptores en todos los vehículos que componen el equipo del Jurado Técnico incluidas las motos de los comisarios- moto. Una buena comunicación entre los miembros del jurado será clave para la correcta ubicación de los diferentes árbitros así como de las decisiones a tomar por éstos.

La instalación de repetidores es clave para garantizar el alcance de la señal, ya que en un terreno montañoso o si se alcanzan grandes distancias, ésta puede perderse. Los repetidores se instalan en helicópteros o en vehículos estacionados en lo alto de una montaña. Una buena instalación de emisoras y antenas será clave para evitar interferencias, teniendo en cuenta que en el vehículo principal se instalarán tres o cuatro emisoras con frecuencias diferentes.

El locutor de radio vuelta trasmitirá las informaciones que el Presidente del Jurado Técnico le indique y además contará con una o dos motos de información en cabeza de carrera que serán las encargadas de trasmitirle los dorsales escapados, las diferencias entre ellos etc.

El jurado técnico comunicará al locutor de radio vuelta el orden de paso de los diferentes premios de montaña, metas volantes, etc. así como todas las indicaciones necesarias para el buen desarrollo de la carrera como la ubicación de los coches neutros, autorizaciones para que los vehículos de los directores deportivos se adelanten a los corredores escapados, etc. No menos importante son las llamadas de precaución ante cualquier situación de peligro de la carretera, así como los comunicados que el jurado técnico y la organización puedan emitir a los
seguidores de la prueba.

La habilidad del locutor de Radio Vuelta

Un locutor de radio vuelta debe ser hábil, con grandes reflejos y estar alerta ante cualquier novedad. Tiene que ser buen conocedor de los diferentes maillots de los equipos que participan en la prueba para ser rápido en cuanto a las llamadas a cola de pelotón. Su aviso ante una caída, un pinchazo, entrega de ropa, agua, etc. facilitará el trabajo a los equipos. Un buen locutor tiene que saber distinguir las diferentes llamadas y clasificarlas en caída, pinchazo, indicando la rueda trasera o delantera, entrega de ropa, solicitud de avituallamiento o comunicarse con el director.

Éste aspecto es muy importante para los directores deportivos en el momento de acudir al pelotón y conocer de antemano el motivo de la llamada de su corredor. Desde la implantación de las comunicaciones entre directores y corredores, este aspecto ha cambiado, aunque sólo en pruebas profesionales.

La información que trasmita el locutor de radio-vuelta debe ser clara y concisa. Sus detalles sobre la situación de la carrera permitirán a los directores deportivos preparar la estrategia más apropiada. Sus indicaciones sobre entradas a población, comienzo de puerto o si la carrera se adentra en una carretera amplia o estrecha, son de vital importancia para ellos. La relación de los dorsales ubicados en las diferentes escapadas se emitirá dividiendo las cifras en su repetición, ejemplo: dorsal ciento sesenta y seis, uno, seis, seis. Es un error muy común omitir
éste dato, con las dificultades que ello conlleva para recepción dentro de un vehículo en el que se entremezclan múltiples ruidos. Repetir cada cierto tiempo la situación de la carrera, con los dorsales que conforman las escapadas, el kilómetro por donde discurre la prueba y las poblaciones, son sinónimos de un trabajo de calidad. Los apuntes sobre los corredores que pierden contacto de una escapada o los que enlazan con el pelotón después de un percance, también son importantes.

Destacar también la función de radio vuelta para trasmitir instrucciones a los vehículos que circulan en cabeza de carrera, así como las llamadas a coches neutros, la detención de los vehículos de directores deportivos cuando se reducen las diferencias de las escapadas, las llamadas a médico, ambulancia, etc.

El locutor de radio vuelta tiene que estar siempre alerta de que le emisora por la que emite permanezca con corriente. Es un fallo muy común que se pierda la comunicación por éste hecho que puede pasar inadvertido de forma momentánea. En las pruebas internacionales las informaciones se repetirán en francés o inglés.

El pinganillo, elemento de seguridad

Mucho se ha hablado de la utilización del comúnmente llamado pinganillo. Cuenta con partidarios y detractores pero lo cierto es que es el método de comunicación entre directores deportivos y corredores que se ha implantado en los últimos años. Después de extenderse en todas las categorías, La Unión Ciclista Internacional lo prohibió, salvo en las cronos, para las categorías no profesionales. Consiste en una emisora instalada en el vehículo del director y unos ligeros walkie talkie con auriculares con doble función emisor-receptor que lleva cada ciclista.

La utilización del pinganillo va mucho más allá que la mera comunicación entre director y ciclista para trasmitirle instrucciones. Atesora múltiples funciones. Es un elemento que permite que el director mantenga su posición en la caravana de vehículos de equipos mientras habla con sus corredores y evita que tenga que llegar a la cola de pelotón cada vez que quiere comunicarse con sus ciclistas con el consiguiente desbarajuste y peligro. Por otra parte es un método eficaz para alertar a los ciclistas sobre peligros que se presenten en la carretera como irregularidadesdel firme, pasos estrechos u otras incidencias que surjan y se comuniquen por radio vuelta a los directores deportivos. Su correcta utilización evita siempre accidentes.

Como resumen, quienes hemos seguido carreras sin radio-vuelta, hemos podido apreciar la tremenda diferencia a todos los niveles. La información es sinónimo de tranquilidad y la forma de actuar de los directores deportivos es totalmente distinta.

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