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“La Paris-Roubaix es una carrera horrible para correr, pero la más bella para ganar”, Sean Kelly dijo esto del “Domingo en el Infierno” y no se lo vamos a discutir. ¿Quién no agradece ver esta clásica en televisión en vez de estar corriendo entre el barro y la lluvia? La carrera tiene una mezcla única de acción y circunstancias imprevisibles que hace que parezca de otra época del ciclismo. Y con su linaje que data desde 1896 puede que sea verdad. Esto es lo que la hace tan interesante, y las siguientes fotos lo prueban.

“La Paris–Roubaix es una mierda,” dijo Bernard Hinault tras la edición de 1981. La foto lo muestra tras una de las siete caídas de ese día.

 

Jacques Anquetil (1953)

 

Sean Kelly – “La Paris–Roubaix sin lluvia no es una Paris-Roubaix de verdad. Echa algo de nieve también, esto no es serio”.

 

Serse y Fausto Coppi (1949)

 

Compitiendo a la antigua (1985)

 

En 1987, sólo 47 de los 192 que empezaron llegó a meta, Eric Vanderaerden, con 25 años de edad, ganó la edición.

 

Francesco Moser en 1978

 

Por el amor al barro (1960)

 

Greg LeMond en dos imágenes que muestran el peaje que deja la Paris-Roubaix en los corredores.