Una nueva investigación sugiere que al hacer ejercicio es más difícil notar los descensos de la temperatura corporal central en un entorno frío. Esto tiene implicaciones para la relación de la hipotermia con el ciclismo y otros deportes que se practican en climas más fríos, como la carrera, el senderismo, el esquí e incluso la natación.

¿Cómo se controla la temperatura corporal?

El cuerpo tiene dos formas principales de mantener la temperatura dentro del estrecho rango requerido. En primer lugar, emplea procesos autónomos como el escalofrío, la sudoración y la dilatación o constricción de los vasos sanguíneos. Y en segundo lugar, utiliza su propio comportamiento consciente para buscar refugio o alivio cuando hace demasiado calor o demasiado frío.

“Tanto la termorregulación conductual como la autonómica dependen de la entrada de sensores situados en el centro y en la periferia del cuerpo”, señala el profesor Takeshi Nishiyasu, coautor del estudio.

Cyclist in winter
Un día helado en Richmond Park, London. © Profimedia


Las cosas cambian con el ejercicio

Durante el ejercicio, el cuerpo produce calor adicional a través del movimiento de los músculos. Este calor se dispersa parcialmente a su entorno a través del sudor. Además, la capacidad de percibir la temperatura en la piel se reduce al hacer ejercicio. Esto se debe probablemente a la liberación de opioides en el cerebro en respuesta al ejercicio. Normalmente, estos cambios no influyen en la percepción de la temperatura corporal central.

Sin embargo, en ambientes fríos, el calor extra producido por los músculos se pierde mucho más rápidamente. Un estudio anterior demostró que los escalofríos se producen a una temperatura central más baja durante el ejercicio que en reposo.

“Aunque esto nos sugería que las entradas de temperatura al hipotálamo se veían afectadas, quedaba por saber si el ejercicio afectaba a la sensación de la piel o de la temperatura central en entornos fríos”, afirma la autora principal, Tomomi Fujimoto.

La percepción de la temperatura corporal se ve afectada

Winter cycling
La capacidad de percibir la temperatura de la piel se reduce al hacer ejercicio © Profimedia

 

El equipo de investigación decidió responder a esta pregunta en su estudio más reciente. Reclutaron a 11 adultos jóvenes para que realizaran un ejercicio de baja intensidad mientras estaban parcialmente sumergidos en un tanque de agua fría. Los investigadores controlaron la temperatura de la piel, la temperatura corporal central, la sensación de la piel y la percepción del frío, así como la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el consumo de oxígeno.

Los resultados mostraron que la sensación de temperatura de la piel no se veía afectada en este escenario porque el ejercicio era de baja intensidad. Sin embargo, descubrieron que la percepción de la temperatura corporal central se veía afectada por el ejercicio. Los investigadores llegaron a la conclusión de que la sensación térmica subjetiva de los participantes (cuando su temperatura central descendía 1,0 °C) quedaba atenuada por el ejercicio de baja intensidad durante la inmersión en agua fría.

Esto significa que, al hacer ejercicio, las personas no pueden percibir los descensos de su temperatura corporal central causados por el frío tan bien como cuando están en reposo.

Prestar más atención cuando pedaleas con frío

Este estudio reveló información importante para cualquier persona que viva y haga ejercicio en climas más fríos o para las personas que disfrutan de actividades acuáticas recreativas. La menor percepción del frío observada puede afectar a la termorregulación tanto fisiológica como de comportamiento. En otras palabras, hacer ejercicio en el frío significa que es mucho más fácil pasar por alto el hecho de tener un frío peligroso. Ten esto en cuenta con la temporada ciclista de invierno a la vuelta de la esquina. Asegúrate siempre de tener la ropa adecuada y lleva una capa extra si no estás seguro.