La Titan Desert 2020 ya ha dado sus primeras pedaladas, algo que parecía imposible solo hace unos meses. Para que sea una realidad ha hecho falta trabajo, imaginación y un estricto protocolo Anti Covid. La carrera es una burbuja de más de 600 personas que prácticamente están aisladas del mundo para conseguir evitar la entrada del virus durante los cinco días de competición. 

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Y es que como todo los que sucede ahora, el inicio es un test pcr. Todos los que forman parte de la Titan Desert 2020, ciclistas, organizadores, auxiliares, periodistas… tuvieron que pasar entre el sábado y el domingo anteriores de la prueba un test covid para descartar cualquier contagio. De todos los realizados solo dos dieron positivo, se les aisló y tuvieron que abandonar el evento. Para el resto una pulsera verde, el salvoconducto para acceder al Hotel Cabo de Gata (sede de la primera y última etapa, al Campamento del desierto de Tabernas, a los boxes, a la sala de prensa… en definitiva, a cualquier espacio Titan Desert.

El protocolo no queda aquí. Mascarilla obligatoria hasta la línea de salida, gel hidroalcohólico en casi cada rincón, briefing al aire libre o con separación, mesas de no más de seis personas en los comedores... incluso la recomendación de no salir del hotel una vez terminada la etapa a ninguno de los ciclistas. Un protocolo elaborado por ASO y con la experiencia de los realizados ya para Tour de Francia y Vuelta a España, que han demostrado su validez.

Al borde de la cancelación

Pero los problemas del Covid empezaron mucho antes. La Titan 2020 prevista para el mes de abril en Marruecos se tuvo que aplazar. Después estuvo dos veces al borde la suspensión. La primera en agosto, cuando se confirmó que en el país vecino no se daban las condiciones para organizar el evento. La solución vino por buscar un lugar similar en España y Almería, con el único desierto de Europa, y temperaturas de más de 20 grados en noviembre era el lugar perfecto. En pocos días consiguieron poner de acuerdo al Ayuntamiento de Almería, la Diputación Provincial y la Junta de Andalucía para que todo fuese para adelante.

El segundo punto crítico estuvo la semana pasada, cuando la Junta de Andalucía decretó el cierre perimetral de la comunidad autónoma. Ahora el problema era que los participantes no podían llegar. Esta vez intervino también la Federación Española de Ciclismo para conseguir los salvoconductos que permitieran a los casi 500 ciclistas (la mayoría de fuera de Andalucía) entrar en la comunidad.

Algunos de los participantes en las horas previas incluso decían sentirse unos privilegiados por poder estar en Almería. Lo cierto es que la experiencia y los protocolos de la Titan Desert 2020 van a ser un ejemplo a seguir para el resto de eventos en en el mundo, igual que lo fue la Vuelta a Burgos para el ciclismo profesional.

A pedalear

A partir de ahí todo igual, o casi. En este 2020 no habrá tantas dunas, pero la organización ya se ha buscado alicientes para sustituirlas. Ramblas, terreno kárstico, zonas trialeras y hasta puertos de montaña como el de Velefique, que será la etapa reina el jueves con más de 2.000 metros de desnivel acumulado. Lo que si pierde la Titan es una etapa, serán cinco en vez de las seis habituales.


La Titan Desert comenzó como suele ser habitual, con el ‘campamento’ despierto a las 06:00 para desayunar y prepararse para la salida de le etapa. A las 08.00 salía el primer ‘pelotón’. Grupos de menos de 50 ciclistas que tenían que llegar a la línea de salida con mascarilla y estar separados por metro y medio hasta que se cortara la cinta. Solo en ese momento podían quitársela. A los cinco minutos, otro grupo, y así hasta completar los más de 400 bikers de esta Titan Desert 2020.

La primera sorpresa llegó en forma de niebla, que acompañó a los participantes durante los dos primeras horas y media de carrera. Para esta edición estaba prohibida la navegación y el recorrido no estaba marcado en ningún lugar así que los ciclistas tenían que seguir el track del GPS para no perderse por las llanuras pedregosas entre el Toyo y Cabo de Gata. A partir de ahí empezaba la fiesta. Las rampas para ascender al faro del Parque Natural del Cabo de Gata, llegar al primer punto de avituallamiento líquido y afrontar un sendero paralelo al acantilado y con vistas al mar (aunque la niebla no dejase verlas).

Foto Titan Desert

Aun así no sirvió para romper el grupo de los favoritos con 20 ciclistas. Los Misser, Betalú, del Nero, Bou, Mantecón, Dueñas, Arroyo o Zubeldia. Si para dejar atrás a Miguel Indurain, que por allí ya perdía 5 minutos.  Para llegar al segundo punto de control había que subir, pero también bajar por el terreno más peligroso. Por allí pasó en cabeza el mejor bajador Tomi Misser (Team ŠKODA We Love Cycling) con 20 segundos sobre un grupo de 20 en el que ya no estaban Moises Dueñas e Ivan Santurde.

No fue suficiente para Tomi Misser. Le atraparon en las pistas anchas después de los Albaricoques. Y después la nueva zona ‘mágica’ de la Titan Desert, las ramblas. Terreno en el que es casi una lotería acertar por donde superarlas. Si tienes suerte eliges la zona más dura y no hay problema. Si te equivocas te metes en un banco de arena y tienes que echar pie a tierra. Si quieres tirar por la vía de enmedio puedes elegir los arbustos con el riesgo de pinchar.

Este terreno sirvió para que se fuera por delante el grupo que se jugó la victoria. Jesús Del Nero, ex profesional en carretera, a la postre ganador, llegó junto a Zubero y con dos segundos sobre Betalú y Mantecón. A un minuto David Arroyo y Haimar Zubeldía, dos que también vienen de la carretera. Misser y Marza (ŠKODA We Love Cycling) a poco más de tres minutos.


En meta habían sido casi cuatro horas de competición para los primeros. Más de 26 de media para 100 kilómetros y 1.570 metros de desnivel acumulado. Sin embargo la Titan Desert es mucho más. La historia de 400 ciclistas que han dejado todo por una semana para afrontar el reto del desierto de Almería. Sus ilusiones y sus horas de entrenamiento fue lo que movió a la organización a no darse por vencida en 2020 y llevar adelante el evento.

En el goteo de ciclistas pasando por la línea de meta, hasta las 18.00 no se cerraba el control, una sensación repetida. Estamos aquí, estamos pedaleando, estamos disfrutando, con eso nos vale. Jornada salvada. Fue solo el primer día. Por delante queda el espíritu más propio de la Titan Desert con el campamento en el desierto de Tabernas.

Foto Titan Desert

 

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