Los últimos estudios sugieren que la cuarentena salvó millones de vidas en Europa y muchos países han vuelto a recuperar parte de la vida normal con el coronavirus en retirada. Aunque se nos permite circular casi igual que antes del brote de la epidemia, algunos hábitos adoptados en la situación de emergencia parecen seguir siendo válidos incluso en estos días.

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Muchos conocieron el rodillo

Cuando querías mantenerte en forma durante el invierno, pedalear con una pared blanca en todo tu campo de visión solía ser la única opción. Los rodillos experimentaron un increíble progreso desde entonces. Usando aplicaciones como Rouvy en conexión con los entrenadores modernos, ahora disfrutamos de una variedad de divertidas aventuras desde el calor de nuestros hogares. En muchos países, el ciclismo estaba restringido o limitado, pero el entrenamiento virtual demostró ser casi tan bueno como el real. Además, los promotores de Rouvy lanzaron la obra benéfica Ride for Italy, destinada a ayudar a uno de los países más afectados.

Uber en bici, Francia, 21 abril 2020. © IAN LANGSDON / EPA / Profimedia


Las ciudades comprendieron que el ciclismo es el futuro

Mientras que algunas ciudades, como París, permitían el uso de la bicicleta sólo en caso de emergencia, las autoridades de otros lugares reconocían que la bicicleta era una parte vital del sistema de transporte y animaban a la gente a montar en ella. El ciclismo como medio de transporte individual demostró ser una alternativa mucho más segura que los autobuses o los trenes subterráneos atestados de gente, que propagan el contagio a través de las ciudades como las células sanguíneas de un cuerpo enfermo.

Redescubrimos la ventaja de salir solo

Compartir salidas y entrenamientos siempre ha sido una de las principales razones por las que nos atrae este deporte, pero el ciclismo por sí solo te permite marcar tu propio ritmo, centrar tu mente exclusivamente en ti mismo y disfrutar del ciclismo como una especie de meditación.

Las mascarillas tienen ciertas ventajas

En algunos países las mascarillas se hicieron obligatorias al entrar en lugares públicos, incluyendo el ciclismo en las calles. Respirar a través del trapo húmedo era casi imposible, pero el mismo trozo de tela funcionaba como protección contra el aire frío que entraba en los pulmones cuando se descendía rápidamente.

Un hombre con una máscara facial hace ciclos en el centro de Londres, Gran Bretaña, el 28 de mayo de 2020. © Profimedia


Cierta distensión entre ciclistas y conductores

El debate sobre las relaciones entre los ciclistas y los conductores siempre dividirá a la gente, pero una cosa puede darse por sentada: cuando el coronavirus alcanzó su punto máximo, la gente se comportó más educadamente entre sí, como si la amenaza de la enfermedad ayudara a crear una ilusión de tolerancia entre la gente. ¿Somos realmente capaces de entendernos sólo en circunstancias extremadamente peores?

Aprendimos a no escupir por ahí

Sonarse la nariz libremente mientras se va en bici siempre ha sido un poco grosero, pero desde que se demostró que estornudar es una forma de propagar la infección, cualquier tipo de alivio de este tipo se volvió inaceptable. Mantengamos esta regla el mayor tiempo posible.

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