Con Lance Armstrong empezó todo. Era octubre de 2008 cuando el americano se unió a la red social del pajarito. Solo un mes después anunciaba su vuelta al ciclismo profesional y comenzó a utilizar Twitter para lanzar sus mensajes a aficionados y rivales, el paso definitivo para que Twitter se popularizara entre los ciclistas. Y es que en aquel momento todo lo que tocaba Lance Armstrong se convertía en oro.

Desde aquel día el tejano ha lanzado más de 12.000 mensajes, tiene casi 4 millones de seguidores y cada uno de sus tweets suele ser rebotado por medio millar de personas. Además, por su carácter lenguaraz e incisivo, suele utilizar la red para denunciar lo que no le gusta, meterse con sus rivales y lanzar puyas a todo el pelotón profesional, incluso ahora que está sancionado y no puede pedalear en competición oficial.

Por citar sólo las más cercanas, acusó a Carlos Sastre de dopaje. Después de una charla, México insinuó que Fabian Cancellara era Clasicómano Luigi, una de las bolsas de sangre de la famosa Operación Puerto, después de que ganase el oro en los Juegos Olímpicos de Rio o invitó a Paul Kimmage, uno de los periodistas que siempre dudó de su limpieza, a participar en sus entrevistas en podcast.

Quizás la más conocida fue en el transcurso de la investigación del FBI que acabó con su confesión de dopaje. Cuando la organización del Tour anunció la posibilidad de quitarle los siete maillots amarillos el americano respondió así desde su cuenta de Twitter. Toda una provocación.

En su retorno al ciclismo profesional, de 2009 a 2011, consiguió que el mundo del ciclismo estuviese pendiente de su cuenta de twitter para conocer sus opiniones, entrenamientos o incluso declaraciones oficiales. Fue el espaldarazo definitivo para que la red se popularizara no sólo dentro del pelotón, sino entre los medios de comunicación. 140 caracteres son el espacio ideal para contar lo que va sucediendo en carrera cuando no hay tele en directo… o incluso si la hay. Por eso no es nada extraño encontrar nombres de ciclistas como trending topic cada vez que hay carrera. Como curiosidad, en Bélgica y Holanda los términos ciclistas copan twitter en la época de las clásicas de primavera.

LOS EQUIPOS EN TWITTER

Ahora mismo ya no hay equipo profesional, ciclista de relumbrón o periodista especializado que no tenga una cuenta de Twitter y la utilice como su propio medio de comunicación. Además, también sirve como vara de medir para las empresas que piensan en patrocinar el ciclismo. Un millón de seguidores significa difusión extra para sus mensajes. El tiempo de la televisión en directo como único medio de publicidad pasó a la historia hace años.

Casualmente el número de seguidores de los equipos ciclistas coincide con su presupuesto. El Team Sky supera los 700.000 seguidores, el Movistar se acerca a los 600.000, mientras que Quick Step y BMC superan los 200.000. El Trek de Alberto Contador todavía se queda en esa frontera con 193.000.

POLÉMICAS Y PUYAS CICLISTAS EN TWITTER

Entre los ciclistas, el líder es, aunque parezca sorprendente, Mark Cavendish, con 1.34 millones de seguidores. Después Contador, con 1.3 millones y Chris Froome, con 1.29. Sus cuentas sirven a partes iguales para lanzar campañas de publicidad de sus patrocinadores y contar el día a día de sus entrenamientos ciclistas o de su vida en una gran Vuelta, algo que hace años era un mundo oculto para los aficionados.

También para el apartado reivindicativo. Froome utilizó twitter para denunciar el atropello que sufrió hace unos meses mientras que entrenaba en Francia. Alberto Contador suele mandar mensajes de apoyo a los cicloturistas cada vez que hay un atropello y se ha adherido a múltiples campañas de respeto al ciclista en carretera.

Y como no, la polémica. Durante el Tour de 2012 las esposas de Chris Froome y Bradley Wiggins se enzarzaron en una pelea en twitter por el liderazgo de sus maridos en el Team Sky. En la pasada Vuelta a España el “pique” estuvo entre José Herrada y Joe Dombrowski por la canción de Marta Sánchez, que era la sintonía oficial. Incluso han llegado a modificar el criterio de los jueves de carrera. Sin ir más lejos, en la pasada Volta a Catalunya, el Movistar recibió una sanción después de varios tweets incriminatorios de Tejay Van Garderen y Rohan Dennis.


Pero seguramente la polémica más transcendental para el desarrollo de una carrera fue en el Giro 2014. Aquel día nevaba en los Dolomitas. El Gavia se pasó entre paredes de nieve, al igual que el Stelvio. El descenso, 30 kilómetros con 48 tornantis y un frío infernal, se convertía en un riesgo para los ciclistas. La cuenta de twitter oficial del Giro emitió un tweet en el que ‘neutralizaba’ el descenso. Todos los líderes, iban agrupados y dejaban la resolución de la etapa, y del Giro, para la subida final a Val Martello.

El problema es que Twitter no es un medio oficial para los jueces de carrera. No hubo comunicado por radio vuelta y cada equipo hizo lo que estimó oportuno. Urán, entonces líder, y Cadal Evans, otro de los favoritos, pararon en la cima a vestirse de invierno. Gorza Izaguirre, en cambio, obligó a Nairo Quintana a lanzarse en el descenso y sacar ventaja al resto, que acabaría siendo decisiva para la general. El polémico tweet duró poco más de diez minutos en la red, los suficientes para cambiar el curso de aquel Giro de Italia.

DESDE TWITTER, CON HUMOR.

Twitter también ha servido para conocer a fondo a algunos ciclistas. Quizás uno de los que mejor utiliza la red para lanzar sus mensajes es Purito Rodríguez. Sus más de 250.000 seguidores disfrutan casi a diario del particular sentido del humor del ya ex ciclista (aunque sigue dando pedales con el Bahrein Mérida en competiciones no oficiales). Lo mejor de Joaquim es que es capaz de reírse de sí mismo y caer en gracia entre los aficionados.

Sin ir más lejos este fue uno de sus últimos tweets. “Lo bueno de caerte en bici que es??? Pues que ya tienes tema para escribir en Twitter!!!  Que sensación más mala me cagó en…”. Ha llegado a pedir clemencia al pelotón en su retorno o a hacer una encuesta sobre la velocidad a la que le iba a pasar Tony Martin en una contrarreloj del Tour 2014 y si le iba a saludar.