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Si el 2020 está siendo un año diferente para el ciclismo, también lo va a ser para el Tour de Francia. Y no solo porque se va a disputar en septiembre, sino porque el diseño del recorrido es el más innovador de los últimos años. Solo hay una contrarreloj y es cronoescalada, hay montaña desde la primera semana y no se sube ninguno de los cuatro míticos, Galibier, Alpe d Huez, Tourmalet y Mont Ventoux. Así que estas son las etapas clave del Tour de Francia 2020.


Una jornada de montaña tan temprana, en el segunda etapa, solo se recuerda en aquel  ya lejano 1992, cuando el Tour arrancó en San Sebastián y hubo que atravesar los Pirineos para volver a Francia. Sin embargo este Tour ya tiene día de alta montaña en la segunda etapa en Niza con dos puertos de primera, un segunda y casi 4.000 metros de desnivel. Los favoritos deberán llegar finos al Tour y Dauphine ha dejado más dudas que certezas después de las retiradas de Roglic y Bernal, la falta de forma de Froome y Geraint Thomas o los desfallecimientos de Landa y Nairo Quintana. Solo Dumoulin ha ido creciendo día a día y Pinot, que acabó segundo, aunque con muchas dudas.

No es la única novedad. También se ascenderán todas las cadenas montañosas de Francia. Alpes, Macizo Central, Pirineos, Jura y Vosgos. De los cinco finales en alto, uno está recuperado de los años 70 y 80, Orcieres Merlette, y los otros cuatro son inéditos como llegada, Mont Aigoual, Puy Mary, Gran Colombier y Col de la Loze. Y solo el Gran Colombier se ha pasado alguna vez en el Tour de Francia (en el Tour de l’Ain en agosto ya fue probado como meta).

Así que este Tour ofrece muchos territorios sin explorar y lugares desconocidos para los aficionados. No tanto para los corredores, que ya los han ‘probado’ en las concentraciones previas al Tour. Pero si, por ejemplo, en la cuarta etapa, poder ver a los ciclistas de ahora jugarse el triunfo en un puerto como Orcieres Merlette. Allí en el 71 Luis Ocaña dio su mayor baño a Eddy Merckx. No volvía allí el Tour desde 1989, cuando fue cronoescalada. En este Tour llegará pronto, el cuarto día, después de una jornada de media montaña por los pre Alpes.

Los novedades no acaban ahí. El sexto día, en el Macizo Central, y antes de Pirineos, llega otro final peligroso y en subida. Después de 160 kilómetros planos en los últimos 34 se suben 1.560 metros de desnivel hasta el Mont Aiogual, con un tramo central de 12 kilómetros al 7,3% que es el Mont Lussete, suficiente para romper la carrera antes de los ocho kilómetros finales al 5%. Y todavía estaremos en el primer jueves del Tour, el 3 de septiembre.
El Mont Aiogual


Pirineos. Etapas 8ª y 9ª. 5 y 6 de septiembre

Después de un inicio tan montañoso de Tour, el paso por los Pirineos queda reducido a dos etapas y en ambos casos sin final en alto. El sábado 5 de septiembre la carrera francesa entra en los Pirineos por el Col de Menté, aquel cuya bajada acabó con las esperanzas de Luis Ocaña en el Tour del 71, el de Orcieres Merlette. Después el Col de Balés por su vertiente más dura, la de Mauleón, con casi 12 kilómetros al 8%. Donde Andy Schleck sacó la cadena en el peor momento en el Tour de 2010. Bajada rápida y peligrosa y ascensión a un mítico como Peyresourde. El final, el mismo que en la edición de 2007 con Alberto Contador y Rasmussen jugandose la victoria del Tour, el descenso hasta el lago de Loudenvielle.
Al día siguiente, domingo 6 de septiembre, el Tour evita el Tourmalet y se traslada a la zona más cercana a Navarra, aunque la salida es una de las clásicas, Pau. El primer puerto está inédito en el Tour, aunque es bien conocido por los cicloturistas españoles. El Col de Issarbe. Duro, 11 kilómetros a casi el 9%, pero demasiado lejos de meta. Todavía quedará completar los 4 kilómetros para enlazar con la cima de Soudet, los 4 de Col de Ichiere y Marie Blanque, con sus 4 kilómetros finales que todos recuerdan de la QH. Desde la cima descenso y 10 kilómetros llanos hasta Laruns.

Jura y Alpes. Etapas 15ª, 16ª, 17ª y 18ª.

En la segunda semana el Tour se toma un descanso de alta montaña. Las subidas no vuelven hasta la etapa 13ª, el viernes 11 de septiembre, con una jornada rompepiernas por el Macizo Central que acaba en el Pas de Peyrol. Una subida que enlazada con el Col de Neronne supone 15 kilómetros, pero que tiene la mayor dureza al final, con un muro de tres kilómetros a casi el 12% de media y rampas infernales por encima del 18.

Será la antesala de la visita al Jura, que tendrá dos etapas. La primera, la 15ª, el domingo 13 de septiembre. Cien kilómetros planos desde Lyon y 75 de alta montaña con las subidas a Montee de la Selle Fromentel (ojo los últimos tres kilómetros al 14%) y Col de la Biche, ambas con medias totales por encima del 8% y final en Grand Colombier, que con 17 kilómetros al 7% ya se vio en el pasado Tour de l’Ain que es suficientemente duro como para hacer diferencias.
Jornada de descanso en Isere el lunes 14 de septiembre y el martes 15 empieza la tercera semana con otra etapa en el Jura. Sin final en alto, se llega a Villard de Lans, pero con un trazado peligroso con dos puertos de segunda, Col de Porte y Cote de Revel, un primera Montee de Saint Nizier, que está a solo 20 de meta, y un final picando hacia arriba con dos kilómetros al 6,5%.

El miércoles 16 se afronta quizás la etapa reina de este Tour en Alpes, o al menos la que finaliza a más altitud de todo el Tour.  Serán 170 kilómetros con salida en Grenoble para subir dos auténticos puertos de estilo alpino. La Madeleine se afronta en el kilómetro 90. Y aunque es un viejo conocido, no se sube por la carretera habitual que parte de La Chambre, sino por Montgellafrey. Los diez primeros kilómetros de ascensión son inéditos y no le restan un ápice de dureza al puerto, sino que incluso se lo suman.  Al final quedan 17 kilómetros al 8,5% de media y sin ningún descansillo.

Después llegará el que puede ser el puerto más decisivo del Tour, Méribel Col de la Loze. También inédito en la carrera francesa. Son 21 kilómetros al 8% de media y finaliza a 2304 metros de altitud, la cima Desgrange. Además de la longitud, la dureza se multiplica en los últimos 5 kilómetros con desniveles siempre por encima del 10% y rampas de hasta el 20%, a lo que hay que unir los problemas que suelen tener los ciclistas por encima de los 2.000 metros de altitud.

La carrera se despide de Alpes el jueves 17 de septiembre con una etapa que supera los 4.000 metros de desnivel acumulado. De salida un primera, el Cormet de Roselend, con su más de 18 kilómetros de ascensión. Después dos clásicos de esta zona de los Alpes, Col de Saisies y Col des Aravis y a 20 kilómetros de meta se corona el Montee de Plateau des Glieres, con seis kilómetros brutales al 11,2% de media y rampas del 18%. Un tramo de sterrato y descenso para subir Col des Fleuries, que no es puntuable pero son 5 kilómetros al 5%. De su cima, 10 kilómetros en bajada hasta La Roche Sur Foron.

Vosgos. Etapa 20ª

En un Tour de Francia tan atípico, la penúltima etapa no es una contrarreloj llana, sino una versión mixta. El recorrido entre Lure y La Planche des Belles Filles son 36 kilómetros, de los cuales 30 son prácticamente llanos y se pueden hacer con una bicicleta de contrarreloj, pero los últimos seis son un puerto con un desnivel medio del 8,5%, pero con rampas por encima del 12% y alguna, al final, al 20%. En condiciones normales se debería subir con una bicicleta de carretera y, a poder ser, ultraligera. Ahí entrarán las decisiones de mecánicos, preparadores físicos, directores… y claro, ciclistas. Si hacer toda la crono con un tipo de bici o si cambiarla al inicio de La Planche des Belles Filles. La carrera puede estar en esa disyuntiva.