La incertidumbre marca ahora mismo al ciclismo y a sus equipos. En una temporada normal a estas alturas (mes de marzo) el gran problema logístico sería organizar a ciclistas, auxiliares, mecánicos y vehículos en dos o tres países diferentes para disputar desde Milán San Remo a las Clásicas belgas, las francesas o alguna carrera de última hora en los Emiratos Árabes. Vuelos, traslados y hoteles.

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Sin embargo el dichoso virus ha hecho que todo esto se pare y que el gran problema ahora sea como conseguir que la temporada no se vaya al traste. Pero vamos a los datos y a ver, con el ejemplo del Deceuninck Quick Step, una auténtica multinacional con intereses en todo el planeta, como se organizaba hasta ahora una temporada ciclista desde el punto de visa de la logística.

En primer lugar, un equipo World Tour como el Deceuninck, con 26 ciclistas en la plantilla, necesita 25 coches y 7 vehículos pesados (buses y camiones) para disputar 272 días de competición, repartidos en 79 carreras en 20 países diferentes y recorrer, en total, la cifra de 325.000 kilómetros. Casi nada.  Pero claro, para atender todo esto el equipo necesita alrededor a 55 personas que hacen desde las labores de oficina y marketing a directores, entrenadores, médicos, nutricionistas, mecánicos, masajistas, conductores….

Otra de las cifras que suelen impresionar es la utilización de los productos relacionados con el ciclismo. En el apartado de alimentación hacen falta 27.000 bidones con alimento o liquido, más 12.500 geles y 14.000 barritas, todo ello organizado en 2000 bolsas de avituallamiento.

En el apartado de equipaciones hay que tener en cuenta que el ciclista siempre tiene que llegar a la salida con la ropa impulota, igual que las bicicletas y todos los materiales y vehículos del equipo. Hay que dar imagen de marca y eso es importantismo para todos los patrocinadores. Por eso al cabo del año el Deceuninck utilizó 350 monos de contrarreloj, 500 culottes, 750 maillots, 180 cascos y 2500 gorras.

 

Las grandes mimadas en un equipo ciclistas, aparte de los propios corredores, claro, son las bicicletas. Para que te puedas hacer una idea. Cada día, el ciclista prácticamente estrena bicicleta. No una máquina nueva, claro, pero si perfectamente engrasada y con cualquiera de los componentes que puedan tener un mínimo desgaste, cadenas, tubulares, discos, ruedas, zapatas de freno… nuevos. La mecánica jamás puede echar por los suelos una temporada de preparación.

En total por las manos de los mecánicos del Deceuninck Quick Step pasaron 280 Specialized, ya sean Tarmac o Venge, más de 400 pares de ruedas, 600 cadenas y 300 grupos completos Shimano para equiparlas.

Y claro, para llevar adelante todo esos gastos, a los que hay que unir sueldos, vuelos, noches de hotel, concentraciones… al equipo además de un sólido presupuesto le hacen falta proveedores que le surtan material a precios muy bajos o incluso de forma gratuita a cambio de la publicidad de verse unidos a un conjunto que en 2019 batió el récord de victorias.

Por eso entre la nómina de principales sponsors estan Specialized (bicicletas), Lidl y Crivit Pro (proveedor de alimentos y de ropa deportiva)  y Vermac (ropa ciclista). De co-esponsors, Shimano (grupos par la bici) Retul (biomecánica), Tacx (Rodillos), Oakley (gafas), 6D (comida ciclista) o Coca Cola.  Y de patrocinadores oficiales la ruedas Roval, las herramientas Unioa, las medias de compresión Compressport, la crema QM Sports, los portagps K-Edege o las roldanas de CeramicSpeed.

Pese a todo, el presupuesto final se marcha casi siempre por encima de los 10 millones de euros cada temporada.

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