Óscar Rodríguez es de la nueva generación de ciclistas.En 2018 ganó en La Vuelta en La Camperona por saber mantener la cabeza fría y subir a los vatios que le habían recomendado. Ahora acaba de dar el salto del Euskadi Murias al Astana. Nueva bici, nuevo rol, nuevas carreras en el futuro, concentración en Calpe y una idea clara. “Seguiré mirando el potenciómetro para regularme en carrera”.

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– ¿Qué es lo que se hace en este tipo de Campus de Entrenamiento?
– Pues un par de puertos de todos los días. Algunos test de lactato de un minuto y de tres para ver en qué estado de forma te encuentras para hacer los entrenamientos.

– Miras al Hotel de concentración y a los alrededores y te encuentras a más de 15 equipos profesionales. ¿Por qué todos venís a Calpe y a la Costa Blanca en invierno?
– El clima, las carreteras y los hoteles son perfectos. Se entrena de maravilla y se nota que puedes progresar. No como en casa, que tienes que ir abrigado hasta arriba y más preocupado del frío que hace. Son otras condiciones.

– ¿Hay piques entre los equipos entrenando? Aquí es fácil que os cruceis con Movistar, Deceuninck o Sunweb todos los días.
– Aquí te cruzas con todos, pero es raro que uno adelante a otro. Es salir a la carretera dirección a Benissa y ves a medio pelotón World Tour entrenando.

– A la hora de entrenar y competir. ¿Eres más de vatios o sensaciones?
– Más de vatios. Es cierto que es solo un número. Pero me da confianza a la hora de competir. A veces tienes sensaciones y crees que vas mejor de lo que dicen los números y al contrario. Me es útil en carrera para llevar un ritmo. No se cuantos vatios voy a mover, pero me lo puedo imaginar. Si veo que voy muy alto de vatios procuro no pasar.

– En situaciones concretas de carrera. Metido en una escapada. En el último grupo. Con buenas sensaciones. ¿Qué es lo que te dicen los vatios cuando miras?
– Pues siempre le echo un vistazo. Así se puede decidir. Si me llevan al límite y tengo que regular o si voy más bajo de lo normal y puedo atacar. Yo siempre miro los datos del potenciómetro. Lo hacemos todos.

– Y cuando acabas carrera y miras los datos de TSS ¿Decides cuanto tienes que comer o qué hacer para recuperar en función a esa cifra?
– Pues la verdad es que no. Yo no tengo mucha de idea de entrenamientos. Estoy aquí para aprender. Tomo el batido, masaje y después de cenar a estirar. Cuando hacia los entrenamientos en altura sí que me tomaba las pulsaciones por la mañana y se las pasaba al entrenador por Training Peaks, él era el que interpretaba.

NUEVO ROL, CARRERAS Y BICI

– ¿Qué cambios has notado en estos primeros días en la disciplina de Astana con respecto al Euskadi Murias?
– Han cambiado muchas cosas, pero todo no. Aquí en el Astana hay más gente, más material, esto es muy grande. La concentración es de mas días… casi todos. Pero por lo demás el ambiente es bastante familiar. Aquí se hablan varios idiomas y no tenemos uno en común. Pero más o menos entre inglés e italiano nos enteramos.

– Ahora en Astana tendrás un calendario diferente a Murias porque tienes acceso a todas las carreras World Tour. ¿Donde te ves mejor, en Grandes Vueltas o Clásicas con Lieja?
– Yo soy fondista así que lo que mejor me va son las vueltas por etapas, tanto de una semana como de tres. La Lieja tiene que estar bien, pero en principio creo que no iré. Quizás otros años pueda correrlas. A principios iré a las carreras de casa. Murcia, Almeria, Valencia.

– Lo que si va a cambiar en Astana es tu rol en el Giro, Vuelta y Tour. Te va a tocar trabajar casi seguro.
– En Murias cada uno tenía sus opciones, pero aquí habrá un líder para disputar la carrera y va a tocar trabajar. Esto es otro tipo de equipo.

– Otro gran cambio en Astana es la bici. Ahora llevas la Wilier Zero SLR… y con disco.
– La verdad es que va muy bien. Ligera pese a los discos. Al principio te ves raro porque suena al frenar. Pero es lo que quieren las marcas y el 90% del pelotón lo llevaremos en 2020.

– Si vas subiendo un puerto y suena el disco…
– Pues te vuelves loco. Aunque no roce, que lo mismo ni roza. Y piensas. Me está quitando tres vatios y eso desmoraliza mucho. En la zapata puedes abrir. En el disco no. La ventaja del disco es que frenas con un dedo y en días de lluvia tiene que se muy cómodo. Aunque como en Calpe no llueve nunca no lo he podido probar.

– ¿Repites concentración en Calpe antes de empezar la temporada?
– Si en enero hay otra, del 20 al 2 de febrero y vendré. Así me quito del frío de Navarra. No soy el único. Casi todos los corredores del norte, tengan concentración de equipo o no, suelen bajar aquí a la costa para entrenar en invierno. Bizkarra por ejemplo, bajaba mucho.

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