Aunque parezca una obviedad, los diferentes tipo de ruedas de bicicleta de carretera que hay en el mercado no son consecuencia de modas, sino que cada cual tiene su uso dependiendo del tipo de ciclista, vía, terreno, condiciones climáticas y asfalto por el que vayamos a circular.

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Sin embargo todavía hay ciclistas que, bien por desconocimiento o por una cuestión estética, no hacen el uso adecuado para el que las ruedas están recomendadas e incurren en riesgos innecesarios. El factor más importante para cualquier cicloturista debe ser la seguridad, y en él vamos a incidir.

DISCOS ES SINÓMINO DE SEGURIDAD

Con la llegada de los frenos de disco al mundo del ciclismo hemos ganado en seguridad. Independientemente de otros pros y contras, las ruedas con frenos de disco aseguran la frenada en casi todas las condiciones. Tanto con frío, como con lluvia o calor extremo. Es la gran ventaja sobre las ruedas full carbon, que en días de agua necesitan más espacio para frenar.

Para una bajada larga y con agua siempre es más cómodo y seguro montar una rueda con frenos de disco que ruedas con zapata, sobre todo si la pista de frenado es de carbono. Necesitaremos menos esfuerzo para frenar y en caso de tener que rectificar tendremos la seguridad de que en pocos metros la bicicleta podrá parar.

En días de calor y bajadas largas o con mucha pendiente las ruedas de carbono y con pista de frenado de carbono corren el riesgo de romperse. La razón es la alta temperatura que alcanzan si frenas en varias ocasiones seguidas. Tanto calor hace que la resina que pega el carbono se reblandezca y que, si la rueda lleva montada una cubierta, acaba abriéndose en dos y reventando. Las de discos solo corren el riesgo de que se caliente el disco, pero nunca de que se deforme la rueda por calor.

Para una semana en Dolomitas o Alpes siempre es más recomendable montar unas ruedas con frenos de disco o, en su defecto, unas de carbono con pista de frenado de aluminio. Y si pueden ser de tubeless, mejor todavía, ya que te ahorras pinchazos.

VIENTO… ADIÓS PERFIL

Si hay algo que ‘viste’ cualquier bicicleta son unas ruedas con perfil alto, preferentemente de carbono y más de 50 milímetros. Pero claro, no siempre se puede ir con las ruedas aero a todos los lugares, porque hay ocasiones en las que resta velocidad más que sumar.

En días de viento fuerte y racheado es mejor dejar a un lado las ruedas de perfil de más de 50, sobre todo la delantera. A poco que no peses más de 90 kilos o que no manejes la bicicleta con una destreza excelsa estarás a merced del viento cada vez que sople de forma lateral. Es peligroso si ruedas solo, pero más aún si vas en grupo porque puedes formar una montonera al menor bandazo.

En asfaltos bacheados, de tierra o días de adoquines (alguna vez tendrás que ir al norte a hacer Flandes o Roubaix) las ruedas de perfil suelen penalizar porque absorben mucho peor las irregularidades del terreno que las llantas sin perfil. También en puertos largos, donde la aerodinámica no es tan importante y unas ruedas con poco perfil y peso siempre son superiores a las de más de 50 milímetros.

DESTREZA Y PESO DEL CICLISTA

Pues si, dependiendo de tu destreza encima de la bicicleta y de tu peso hay ruedas que no están recomendadas para ti. No todas las ruedas son para todo el mundo. Cada llanta que se fabrica en el mercado está hecha con unos componentes y para unos pesos máximos. Es decir, que debes preguntar en tu tienda de confianza o mirar las características si la compras online.

Si pesas por encima de la media es más que recomendable que compruebes los máximos que aguanta cada rueda, y, en caso de duda, siempre optes por las menos ligeras y con más radios. Normalmente el sinónimo ligereza y pocos radios son sinónimos de fragilidad y de aguantar pocos vatios, sobre todo las ruedas traseras, que son las que llevan mayor tensión.

Si acabas de llegar al mundo de ciclismo y todavía no dominas bien la bicicleta olvídate de ruedas de perfil, extremadamente ligeras, con pocos radios y de pistas de frenado full carbon. En todos los casos te podrán en dificultades cuando las condiciones de clima, asfalto y viento no sean las perfectas. En días de viento las de perfil serán ingobernables, para bajadas largas las extremadamente ligeras te aportarán inseguridad, las de pocos radios supondrán un problema en el caso de que rompas uno porque quedan descentradas y en días de lluvia las de carbono sin frenos de disco se te harán imposibles de detener.

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