Noviembre es el mes habitual de descanso del ciclista y cuando se dedica a pensar en la próxima temporada. Te empiezas a poner metas, destinos y eventos en los que te gustaría pedalear. O retos que te gustaría superar. Para todos ellos hace falta entrenar, pero, ojo, no es para todos igual. Cada uno tiene su método o necesita aprender un nuevo. Aquí te vamos a dar algunos consejos de cómo aplicar el sentido común.

Sé realista

Lo primero que debes pensar es el estado de forma actual que tienes, la edad, el tiempo libre que dispones, el lugar en el que vives y su climatología, los sacrificios que estás dispuesto a hacer y después comenzar a soñar con un reto u otro. De un año para otro se puede mejorar mucho en bicicleta, sobre todo poniendo los medios de entrenamiento adecuados, pero ese margen de progresión depende de todos esos factores y alguno más.

Así que por lo pronto lo primero que debes hacer es analizar donde estás y que vas a poder hacer en los próximos meses para mejorar. No tiene sentido marcarse metas muy altas cuando es casi imposible llegar a alcanzarlas en pocos meses si no tienes tiempo para entrenar.

Confía en los profesionales

Si nunca has seguido un método de entrenamiento o no tienes estudios y conocimientos específicos sobre cómo entrenar lo mejor es que te pongas en manos de algún entrenador especializado en ciclismo. Puede ser que siguiendo los pasos que te marca un libro o un entrenamiento que has encontrado en internet te funcione, pero también que te pase todo lo contrario y acabes frustrado y echando un año a la basura. Lo único positivo que sacarás de eso será la experiencia y cómo no debes hacer las cosas.

Si estas en una fase muy inicial en el mundo de la bicicleta con salir a entrenar y no hacer demasiadas barbaridades verás que muy pronto comienzas a mejorar tu estado de forma y tus prestaciones. Es lógico. El problema es cuando ya tienes un cierto nivel y lo quieres mejorar. Entonces no vale con seguir haciendo lo mismo en las salidas o con ir algo más deprisa. Una temporada con un entrenador te servirá para aprender de cara al futuro.

Se previsor

Planificar tu temporada significa precisamente eso. Preveer lo que puede pasar a lo largo del año y poner los medios adecuados para que todo funcione. Parece obvio, pero a veces no nos damos cuenta y nos establecemos retos para los que llegar a tiempo suponen algunos sacrificios que no estamos dispuestos a asumir.

Si te has puesto como objetivo llegar en buena forma e ir rápido en la Strade Bianche, una marcha que se hace en Italia en el mes de marzo, está claro que vas a tener que empezar antes a entrenar y rodar en días de frío, agua y mal tiempo (a no ser que residas en Canarias) y/o sustituirlo por horas de rodillo. Si para ti todo esto suponen un sacrificio quizás lo más lógico es tomarse la Strade Bianche a un ritmo más tranquilo o buscar objetivos para los meses de julio y agosto.

Progresividad

Seguramente habrás oído eso de “entrenas dos días conmigo y vuelves echo un toro” dicho por algún compañero de la grupeta. Pues bien, no hay nada más lejos de la realidad. Si las pretemporadas ciclistas suelen empezar en noviembre y diciembre es porque sueles buscar el pico de forma a partir de abril o mayo, incluso en julio o agosto. Como ves por el camino han pasado varios meses. Así que lo que hagas en dos días o lo que no hagas en dos días no va a suponer demasiado en todo el desarrollo de la temporada.

Si tienes claro el concepto de la progresividad en el entrenamiento ciclista no te llegarás a desesperar. La evolución llega muy poco a poco y a veces es incluso bueno parar y descansar un poco para luego dar un salto de calidad.

Piensa en disfrutar

Vale. Ya más o menos sabes lo que quieres hacer el próximo año. Ahora planteate algo. ¿Es realmente lo que más te gusta? ¿Te sentirás satisfecho cuando lo consigas? ¿Podrías pasar sin ello y serías igualmente feliz montando en bicicleta?

Si hay algo que siempre debes tener claro al mirar hacia la próxima temporada es que este deporte en la forma en que lo practicamos está pensado para disfrutarlo y ser feliz, no para crearte frustraciones ni estres. Si tu objetivo es no sufrir demasiado en los 280 kilómetros y 4.300 metros de la Lieja Bastogne Lieja, o bajar 20 minutos en la QH, o disfrutar una semana pedaleando por los puertos del Tour de Francia en julio. Adelante. Trabaja para conseguirlo. Pero si llegado el día no lo has conseguido evita la frustración. Piensa en lo que has aprendido durante el camino y como lo vas a poder aplicar para el futuro. Así estarás planificando ya la próxima temporada.


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