El ciclismo siempre tiene parte de épica que lo hace distinto. En 2018 se escribió la leyenda de la ŠKODA Gran Fondo Priorat como una de esas marchas en la que los propios bikers crean un hecho diferencial. Agua, barro y frío fueron unos rivales extra a los kilómetros y el desnivel la prueba. Acabar y pasar la línea de meta ya era un auténtico triunfo contra las condiciones, que al final es el mayor rival que todos tenemos encima de la bicicleta.


Los más de  2000 participantes de la ŠKODA Gran Fondo Priorat (8 de abril) han dejado constancia de su valentía y pasión por la bicicleta de montaña y es que el frío, la lluvia y el barro han sido los protagonistas inesperados de la edición más dura de  Gran Fondo Priorat.

Resultados de la GF Priorat >

Foto: Marti Milla

Desde primera hora de la mañana la lluvia no dejó caer sobre los bikers que se dieron cita en la localidad tarraconense de Falset. Haciendo gala de su valentía los participantes se han ganado el respeto de todos los presentes y han hecho grande el lema de esta prueba: “Crearás el mito”. Y es que les tocó mojarse de entre cuatro y siete horas, el tiempo en el que casi todos consiguieron finalizar la prueba.

Con un formato diseñado en dos distancias (Gran Fondo 104 km y Medio Fondo 59 km), la organización ha primado la seguridad en los tramos más embarrados y ha recortado el recorrido de la distancia más larga para evitar las zonas más peligrosas, que estaban impracticables e implicaban correr unos riesgos innecesarios.

Foto: Martí Milla

 

Una marcha heroica

Pese a las dificultades, el equipo de ŠKODA Gran Fondo Priorat ha trabajado duro para desplegar toda la infraestructura y los servicios que definen esta marcha. Y, sobre todo, para estar a la altura del arrojo demostrado por los bikers, que una vez más con su pasión por este deporte han dejado claro que hay poca cosas que les puedan superar.

Tras cruzar la meta, cara de cansancio pero gesto de triunfo. Tocaba recuperar a los ciclistas en el servicio de recuperación y usar el lavado de bicicletas (que estaban más que embarradas).

Foto: Martí Milla