Gracias a la moderna tecnología que ha desarrollado en los últimos años la industria textil,
realizar actividad física cuando las condiciones climáticas son extremas no supone mayor
complicación que la de elegir el equipamiento adecuado.

El frío es un fenómeno adverso a nuestra fisiología y no podemos analizarlo mediante unos valores demasiado rígidos. La cifra del termómetro es sólo una aproximación ya que lo realmente importante es la sensación térmica, que se determina, además de por la temperatura, por otros factores como la velocidad del viento, el grado de humedad del aire o la presencia de luz solar directa.

¿Qué es la termoregulación?

Es el mecanismo corporal mediante el cual nuestro sistema vascular, modificando el caudal sanguíneo, consigue que la temperatura corporal se estabilice en torno a los 36/37 grados centígrados. La ropa es un apoyo esencial a nuestra capacidad termorreguladora, pero hay que tener claros algunos conceptos para evitar equivocaciones en nuestra indumentaria:

-La ropa no produce calor. Salvo raras excepciones (fibra triboeléctrica) lo único que logramos
con los tejidos es aislar nuestra piel de los agentes exteriores.

-Los elementos agresivos con nuestra propia fisiología son dos, fundamentalmente: la
temperatura y la humedad. Las prendas deben colaborar durante la práctica deportiva a evitar
la incidencia negativa de estos factores.

-Hay variables más importantes que la propia temperatura: la velocidad del viento y la
presencia de luz solar directas son determinantes de la sensación térmica que padezcamos.

¿Vestirnos como una tarta?

Habrás escuchado en muchas ocasiones lo de la vestimenta por capas, con la teoría de la cebolla como principal argumento. Es una verdad a medias, que debes tener presente a la hora de vestirte, pero no hay que volverse loco con las capas de vestimenta. Acuérdate de una tarta cubierta de chocolate: relleno, masa y cobertura. No necesitamos más para vestirnos durante el invierno.

Hay que diferenciar entre la parte superior e inferior del cuerpo: en las piernas se suele utilizar una prenda que, en su propia composición, lleva incluidas al menos dos capas de tejido. Por lo que nos centraremos en el tronco y brazos.

-Primera capa (relleno): estamos hablando de las prendas que van pegadas a nuestra piel. Deben ir muy ceñidas, para lo cual es necesario que estén confeccionadas con tejido elástico. Deben cumplir dos requisitos: formar una primera capa aislante que retenga moléculas de aire caliente y proyectar hacia el exterior del tejido la humedad excesiva de la piel. El tejido ideal es algún derivado del poliéster fabricado con micro fibras, con capacidad hidrofugante: nombre como Coolmax, Dri-fit, Dryarm… son los más utilizados.

-Segunda capa (masa): necesitamos prendas fabricadas con un tejido que tenga alta capacidad de retención de moléculas de aire caliente, de esta manera construimos una barrera que evita que nuestro cuerpo ceda temperatura al exterior. El tejido más apropiado es en que se conoce popularmente como forro polar, en sus diferentes variantes, y el más adecuado para el ciclismo es el denominado microfleece, cuyo grosor es mínimo, de manera que se adapta bastante bien a nuestro perfil anatómico y permite la transpiración (eliminación de aire humedecido) hacia el exterior.

-Tercera capa (cobertura): su misión es impedir la entrada de aire frío o húmedo a nuestra piel y regular la evacuación hacia el exterior del exceso de humedad y temperatura producida durante las fases de ejercicio intenso. A muchos se nos puede pasar por la cabeza utilizar una prenda muy impermeable (chubasquero de plástico), pero sólo cumplirá una de las funciones, la de impedir que entre aire frío o húmedo, pero nos perjudicará si sudamos, ya que nos mojaremos con nuestro propio sudor al no evacuarlo al exterior.

La solución definitiva viene dada por las modernas láminas microporosas (Goretex, Windstopper…) que se adhieren a los tejidos. Se trata de una barrera plagada de diminutos agujeros por los que pasa una cantidad muy limitada de aire pero, cuando dentro del tejido se produce una capa de aire caliente y húmedo (sudor), utilizando el principio físico de la presión osmótica (fuerza que ejerce un gas, un líquido o un sólido sobre una superficie), consigue eliminarlo consiguiendo que, junto a nuestra piel, exista el menos grado de humedad posible.

En muchas ocasiones la tercera capa sólo se utiliza en descensos prolongados (puertos…), ya que no es necesaria su intercesión durante las fases normales de pedaleo.

Indumentaria recomendada

Indumentaria para la época invernal (sin condiciones extremas)
– PIES: calcetín de polipropileno y calzado clásico.
– PIERNAS: culote largo o corto con perneras.
– TRONCO: camiseta interior de microfibra, maillot de manga larga.
– MANOS: guantes finos de lana o poliéster y otros cortos encima.
– CABEZA: Casco, gafas y orejeras de lana o fleece (de cinta ancha).
– REPUESTO: Chubasquero.

Indumentaria para condiciones extremas
– PIES: calcetín de polipropileno, clorofibra o lana termógena, calzado clásico y
cubrebotines cortaviento.
– PIERNAS: calzón largo térmico (interior) y culote largo o sólo un culote térmico.
– TRONCO: camiseta interior de microfibra o clorofibra y maillot térmico (forro polar ,
fleece…) dotado con tejido exterior cortaviento (poliéster…).
– MANOS: guantes largos térmicos impermeables (en caso de frío extremo debajo unos
finos de lana o propileno).
– CABEZA: casco, pasamontañas de polipropileno, clorofibra o lana y gafas.
– REPUESTO: chubasquero de material microporoso.

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