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¿Qué pasaría si tuvieses una película de 10 minutos protagonizada por tu bici y el ladrón, y la policía no tuviese manera de verla? Compartir este tipo de vídeos en las redes sociales se ha convertido en algo habitual. Pero ¿es moralmente correcto? ¿es legal?

El problema que afrontan los ciclistas en el Reino Unido es que más de 500.000 bicicletas son robadas cada año y el 90% de los casos son archivados por la policía sin investigar demasiado. Valoran el bajo porcentaje de éxito a la hora de recuperar bicis y consideran que no vale la pena, incluso cuando la bici es encontrada por el propietario legítimo a la venta en internet.

La tristeza supera a la frustración, que se convierte en ira e induce a la venganza, y esta te convierte en justiciero. Cuando las autoridades no te ayudan a la hora de conseguir que te devuelvan tu bici, es natural llevar el caso por tus propios medios.

Portavoces de la policía británica dicen que sí, las imágenes captadas por cámaras de circuito cerrado de televisión pueden ser divulgadas sin el permiso de la persona que ha sido grabada cuando sea necesario, por motivos como la detección de delitos. Yendo un paso más allá, las instalaciones caseras están exentas de esta regulación tan estricta, siempre que las cámaras únicamente filmen dentro de la propiedad, excluyendo, por ejemplo, aceras o el jardín del vecino.

La policía capta regularmente imágenes de ladrones de bicicletas y las entrega a los medios, nombrando a estas persona comos “sujetos a los cuales les gustaría interrogar en conexión con el robo”, para la ira de los propietarios.

Así que puedes poner nombre y exponer a tu nuevo peor enemigo pero ¿conseguirás tu venganza con ello?

 

Los casos de éxito hablan a favor de ello

Los casos de éxito no son extraños. El pasado año un concejal de Middlesbrough compartió imágenes de circuito cerrado de un joven robando su BTT de la marca Cube.

La viralización a través de las redes trajo consigo la recuperación de la bici, la identificación del ladrón y su encarcelamiento durante 15 meses.

En Oxfordshire hay otro ejemplo de un ladrón localizado a través de un vídeo y la colaboración en Facebook.

En el hilo de Facebook acerca de nuestro vídeo sobre el Campeonato Europeo de Robo de Bicis un fan comentó que encontró su bici robada en un país distinto gracias a los lectores de la revista Pinkbike.

Del mismo modo que las redes sociales funcionan para encontrar a personas desaparecidas, dar noticias y promocionar eventos, funcionan también para buscar rápidamente en tu comunidad un testigo o implicado en el robo de la bici.

¿Pero es correcto? Me robaron una bici, estaba atada a raíles de acero con un candado de U de la marca Kryptonite, detrás de mi coche, en el fondo del parking, bajo mi bloque de apartamientos.

Valía poco menos de 350€, no era la bici de más valor del parking, ni la más fácil de coger, pero era mi bici, la primera de hecho, y estaba muy cabreada. Tan cabreada que me fui de mi apartamento cuando los gestores del complejo no mostraron ningún interés en mi caso.

CCTV surveillance monitors

La policía no estaba tampoco interesada, y la bici nunca fue encontrada. Ahora guardo mis 3 bicis en casa, principalmente en el dormitorio, junto a la cama. El motivo es que alquilo. En un mundo ideal: tendría una casita de ladrillos con un taller totalmente equipado con alarma y un circuito cerrado de televisión, y sí, si alguien se atreviese a entrar compartiría un primer plano de su cara por todos los lados.

 

¿Castigo para los que atrapan ladrones?

Sin embargo, aunque mucha gente piensa que llenar las redes sociales con el vídeo del robo es una venganza justificada, la ley opina distinto. Esta “justicia digital” puede que te deje un sabor amargo, como descubrió de mala manera un hombre de la República Checa. Un vendedor de bicis de Praga estaba tan frustrado por el hecho de que alguien le robara una bici eléctrica con un valor de 1.800€ de su tienda que decidió poner al ladrón a “juicio en las redes sociales” y publicó su imagen en las redes sociales. Ciertamente la cosa no marchó como este empresario planeó, ya que fue multado con unos 215€ por la agencia de protección de datos al realizar un tratamiento no autorizado de los mismos. El caso es que la ley ve estas dos acciones como delitos separados y sin relación, uno es robo y el otro violación de la ley de protección de datos.

 

En mi opinión, si eliges hacer algo que será dañino para otra persona, algo ilegal, entregas tus derechos a la protección de datos personales. De hecho, entregas todos tus derechos. Recuerda que todo lo dicho en este artículos únicamente aplica a la ley británica y la protección de la privacidad varía significativamente en otros rincones de Europa. Comprueba siempre las leyes de tu país antes de subir nada a la web.

 

¿Y tú qué opinas? ¿Confiarías en las autoridades o en las redes sociales a la hora de localizar al ladrón de tu bici?