Las bicis están hechas para ser rápidas. Entonces ¿para qué protegerlas de los ladrones? Esa es la pregunta que inspiró a Benoît Thomas, un joven francés ganador del premio INNOVEZ de ciencias, a la hora de inventar el primer candado contactless.

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Este diseño impreso en 3D incluye una tarjeta similar a las de crédito, que se ubica en la parte del candado situada en el tubo del sillín. Cuando se quita la tarjeta el candado se desliza automáticamente a través de los radios de la rueda trasera, bloqueándola. Esta galardonada invención cuenta además con sensores que activan una alarma en caso de que la bici sea movida cuando está candada.

“Simplemente apoya la bici sobre un muro o un poste, bloquea la tarjeta y la bici queda candada” dijo Benoît en una entrevista para Hauts-de-France.

Suena bien ¿verdad? Aunque parece que se puedan llevar la bici fácilmente. Con lo que, de momento, me quedo con mi candado en U. En cualquier caso, la idea del joven francés puede ser una señal de aquello que podríamos utilizar en un par de años.

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