Como en cualquier otro deporte profesional, los ciclistas también necesitan ayuda en ocasiones. Sin embargo se plantea la cuestión de cuánta ayuda externa se considera aceptable y cuándo una ayuda normal se convierte en una trampa. El truco del “bidón pegajoso” parece situarse perfectamente en un punto intermedio.

El bidón pegajoso es el mejor amigo de un ciclista agotado. Cuando el ciclista se ve descolgado del pelotón, el director del equipo acelera el coche para ponerse a su lado. En cuanto el ciclista está a su alcance, el director le entrega un bidón de agua desde la ventanilla abierta. Y ahora llega el momento fatídico…

Mientras se produce la entrega, ambas partes se “pegan” al bidón con fuerza para que el ciclista pueda obtener un empujón extra gracias al impulso del coche. El truco se llama el bidón pegajoso porque las manos de ambas personas parecen completamente pegadas al bidón.

Romain Bardet cycling
Romain Bardet (C) fue expulsado de París Niza 2017. © Profimedia

 

Obviamente, la práctica no es nada desconocida para los jueces. En caso de que el traspaso se prolongue un poco más de lo aceptable, un rápido toque de bocina de los jueces de la carrera advierte a los ciclistas que deben tomar el bidón y volver a poner las manos en el manillar.

Si la asistencia supera un límite no escrito que puede ser de hasta dos segundos, el ciclista puede ser sancionado. Las sanciones varían considerablemente, desde ligeras multas pecuniarias hasta la descalificación de la carrera, lo que hace que todo el asunto sea confuso tanto para los corredores como para los comisarios de carrera. La UCI establece que la multa inicial por un remolque de coche es de 30 CHF (francos suizos). En el caso de un remolque prolongado, es de 50 CHF. Para los corredores que ganan sueldos de seis cifras y los equipos con presupuestos multimillonarios, estas sanciones no representan más que una amenaza tenue.

En cambio, las sanciones por un comportamiento similar pueden llegar a ser muy graves. Por ejemplo, Romain Bardet fue descalificado de la carrera París-Niza en 2017 después de que le grabaran mientras era remolcado por el coche del equipo. El caso más infame tuvo lugar en 2015, cuando el italiano Vincenzo Nibali fue expulsado de la Vuelta tras agarrarse a un coche durante la carrera. Viendo el vídeo del incidente, es fácil darse cuenta de que en el caso de Nibali, el bidón pegajoso tardó un tiempo sin precedentes en despegarse, lo que le dio un margen indiscutible frente al resto del pelotón. Nibali parecía haber sido propulsado por un motor de cohete, dejando a todos los corredores atrás por una distancia que los jueces no podían pasar por alto. Puedes comprobarlo tú mismo en este vídeo.

A veces, los corredores salen de su coche de equipo o se aferran a él mientras recuperan la comida o reciben atención médica. Otra controversia puede producirse cuando el mecánico desde el coche de equipo realiza el mantenimiento de la bicicleta del corredor mientras lo arrastra junto al vehículo. Todos estos ejemplos son formas de saltarse las normas sin romperlas. A menos que el ciclista obtenga una ventaja visible sobre otros corredores antes de un sprint o un caso decisiva similar, es probable que estos trucos sigan formando parte del juego.