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Para los que nacieron a finales de los 70 y principios de los 80 sus primeros ídolos ciclistas todavía llevaban rastrales y el cambio en el cuadro de la bici. Con ellos vivieron la primera revolución técnica de las bicicleta, su automatización y la llegada de la electrónica. Los más conocidos se llamaba Perico, Indurain, Lemond, Bugno o Kelly, aunque hay otros que ya no se recuerdan tanto. Pero ¿Dónde están ahora y qué hacen nuestros ídolos ciclistas de los 80 y 90?.


En esta sección de ciclismo vintage ha hecho una gran labor la revista Ciclismo a Fondo con su sección ¿Qué fue de…?, en la que cada mes entrevista a un ciclista que lleva años retirados. Algunos siguen relacionados con el ciclismo y otros han tomado caminos de lo más inverosímil. Eso sí, ahora las redes sociales ayudan a encontrarlos y a saber qué ha sido de sus vidas.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los dos grandes ídolos del ciclismo español de los 80 y 90 fueron Pedro Delgado y Miguel Indurain. Del primero no hace falta explicar demasiado. Incluso antes de colgar la bicicleta ya había fichado por RTVE para retransmitir el Tour de Francia y desde entonces se ha convertido en la imagen del ciclismo, de Movistar y es habitual en eventos, no solo ciclistas, sino de cualquier nivel. Como ejemplo, su última incursión en Master Chef. Es de los más activos en redes sociales.

Miguel Indurain se apartó de los focos al dejar el ciclismo y estuvo unos años alejado. Vuelve de vez en cuando a RTVE a comentar alguna etapa y asiste a algún evento relacionado con el ciclismo, casi siempre a dar pedales, como en la última Titan Desert. Sigue organizando su marcha cicloturista en Villaba y no niega un autógrafo a nadie. Eso sí no le vas a encontrar en ninguna red social y además de algún ‘canutazo’ para comentar el evento en el que esté participando, tampoco suele dar entrevistas personales.

Quién si está en los medios y en las redes sociales es Eduardo Chozas. Escalador con victorias de relumbrón en los ochenta y uno de los primeros en probar las nuevas tecnologías (cuadros de carbono, cuentakilómetros…), lleva años comentado casi toda la temporada en Eurosport  y también en twitter.  En Eurosport y en RTVE también estuvo Peio Ruiz Cabestany, otro que a finales de los 80 cosechó un palmarés interesante, pero ahora solo escribe algunos artículos para Jot Down. Y una de las voces autorizadas de la Cadena Ser es Anselmo Fuerte, que hizo dos podios en La Vuelta.

Uno de los grandes rivales de Indurain en el Tour fue  Richard Virenque. Durante años también estuvo en los medios de comunicación, pero no salió de buena manera de Eurosport y en 2020 ni tan siquiera fue al Tour de Francia. El que no ha faltado en los últimos años en el Canal RTL (la televisión de Luxemburgo) es Laurent Jalabert, que incluso tiene su propio programa, Le Club Jalabert, durante el Tour. Además sigue haciendo buenos números en triatlón.

Por Eurosport también pasó Greg Lemond y tuvo su programa LeMonde of Cycling, aunque no duró demasiado. Nada más retirarse hizo su propia marca de bicicletas, Lemond, se asoció con Trek y se volvió a separar del gigante norteamericano después de varias demandas. Ahora sigue vendiendo sus gama de bicis. Igual que Sean Kelly, el ciclista que más carreras ganó en los 80, que comenta para Eurosport en inglés.

También creó su propia marca de bicis Mario Cipollini, aunque el italiano en su país es un caso parecido al de Pedro Delgado en España. Dio el salto y es una auténtica estrella de la televisión, tanto que hasta tiene su propio registro IMDB con las veces que ha aparecido como actor. Por la tele italiana también suele ir Claudio Chiappucci, que estuvo en la Isla de los Famosos y fue comentarista para la RAI. Para Cyclingnews empezó a trabajar como comentarista en este Tour 2020 Robert Millar, el escocés que se cambió de sexo y ahora se llama Phillipa York.

SIGUEN EN EL CICLISMO

El primero de los ídolos ciclistas de los 80 y 90 que se embarcó como organizador de carreras fue Laurent Fignon, que en 2001 y 2002 se hizo con el control de La Paris Niza, para después vendérsela al ASO, el dueño del Tour de Francia. Uno de los mejores escaladores colombianos de los 90, aunque sin podios es grandes vueltas, Abelardo Rondón, trabaja con la organización del Tour de Colombia. En España, el siempre sufridor Fernando Escartín es director técnico de La Vuelta y uno de los encargados de diseñar las etapas. También organiza la Quebrantahuesos. El aragonés sustituyó en el staff de La Vuelta a Abraham Olano, que también ha sido seleccionador y organizador del ciclismo en Gabón.  Por las carrera española también es fácil ver a Santi Blanco o Roberto Laiseka y sobre todo a Dani Clavero, que se encarga de las metas y trabaja en Spiuk. Con el Tour estuvo relacionado durante muchos años Bernard Hinault. Era la imagen de la carrera francesa en el podio hasta que al cumplir los 65 años decidió jubilarse.

En misiones directivas está Gianni Bugno, el eterno segundo tras Miguel Indurain, que ahora rige los caminos de la Asociación de Ciclistas Profesionales y también hace sus ‘pinitos’ de comentarista en el Giro para la Rai. Y como agentes de ciclistas están trabajando Tony Rominger, el gran rival de Miguelón en el Tour y el que peor se lo hizo pasar, y el velocista Ángel Edo.

Michele Bartoli, uno de los grandes clasicómanos de los 90, es uno de los entrenadores más buscados por los profesionales. Entre sus rivales estaba Johan Musseuw, que montó su propia marca de bicicletas y ahora es la imagen de Turismo de Flandes y organiza sus propios viajes ciclistas. Otro de los ganadores de Roubaix en los 90, Andrea Tafi, regenta ahora su hotel de vacaciones ciclistas en La Toscana.  También relacionado con el turismo ciclistas está Stephen Roche, que dejó a Perico sin el Tour del 87. El irlandés montó su propia agencia de viajes ciclistas con sede en Mallorca. Algo parecido hizo Gert Jan Theunisse, el gigante escalador holandés.

Bjarne Riis, el que fue considerado como la bestia negra de ciclismo español en aquel Tour del 96, llegó a tener su propio equipo a través de su empresa Virtu Cycling, el Saxo Bank, que acabó vendiendo a Tinkoff. Se alejó del ciclismo a inicios de 2020 anunció su entrada en el entonces NTT, ahora Qhubeka Assos.

Sentados en los coches de director de equipo hay varios. Tom Steels, un velocista belga que se cansó de ganar etapas en La Vuelta, dirige al Deceunink Quick Step en las clásicas. Neil Stephens, el rubio australiano de la Once y el Festina está ahora en el Bahrain. Erik Breukink, la gran promesa holandesa, en el Roompot y antes fue director del Rabobank. Erik Zabel y Abdoujaparov, dos de los velocistas más famosos de la época, siguieron en el ciclismo. El alemán ahora es imagen de Canyon y el kazajo trabajó con Astaná y después montó una agencia para dar oportunidades a los ciclistas no europeos.

El que toca casi todos los palos es Davide Cassani. El italiano no fue uno de los grandes, aunque tiene un buen palmarés de victorias menores. Además de comentarista de la RAI es seleccionador italiano y representante de ciclismo de la Emilia Romagna, no en vano fue uno de los ‘culpables’ de que el Mundial de 2020 se acabara haciendo en su región y en tiempo récord.

LEJOS DEL CICLISMO

Sin trabajos relacionados con el ciclismo está Fede Etxabe, que ganó su etapa en Alpe d’Huez e invirtió sus ahorros en varios negocios, entre ellos una tienda de deportes. O Ángel Arroyo, el primer español que en los 80 peleó por ganar el Tour de Francia (segundo en 1983) y que también tiene su negocio propio. Igual que Julián Gorospe, que después de ser director deportivo en Euskaltel ahora trabaja como comercial de alquiler de maquinaria de elevación. También montó su empresa Moreno Argentin, uno de los grandes clasicómanos de la época, pero al que no le ha ido demasiado bien la reconversión.