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En muchas ciudades españolas han empezado a apostar por la movilidad urbana en bicicleta. Casi todas dan un primer paso con la creación de carriles bicis y el segundo con un servicio municipal de bicicletas de alquiler. Pero dejan de lado un aspecto fundamental para el ciclista y es utilizar un aparcamiento para bicicletas seguro en el que guardar su máquina.

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Como España no es un país con tradición de ciclismo urbano, hasta hace muy poco las bicicletas se utilizaban en la mayor parte de las veces solo para hacer deporte, no es habitual ver un montón de bicis amarradas en la calle. Todo lo contrario que ocurre en ciudades grandes de Bélgica y Holanda, donde en la puerta de cada bar, biblioteca o centro de ocio puedes ver un buen puñado de bicis candadas.

En España esto sigue siendo extraño, por lo que el usuario de la bicicleta tiene miedo a dejar su medio de transporte en la calle, aunque sea con un candado de máxima seguridad. Hay demasiado pocas y llama mucho la atención. Una solución es el uso de las bicicletas de alquiler urbanas, que tienen sus propios aparcamientos habilitados, pero no llegan a todos los lugares de la ciudad.

Aparcamiento subterráneo de Lovaina

 

Para el ciclista urbano habitual que tiene su propia bici supone un problema dejarla en cualquier lugar que no esté a la vista. Esa falta de seguridad reduce los viajes en bicicleta por la ciudad. Lo mismo sucede con el público juvenil, que podría ir en bicicleta al colegio si tuviesen facilidades para guardarlas de forma segura, o al colectivo de trabajadores, que también necesitan en su centro de trabajo un espacio para dejar la bici con la tranquilidad de que va a estar ahí cuando vuelva.

Tipos de aparcamientos ciclistas

En muchas ciudades de Bélgica y Holanda la solución ha sido crear grandes aparcamientos de bicicleta subterráneos en el centro de la urbe. El concepto es sencillo. Puedes ir desde cualquier punto de la ciudad al centro en bicicleta y allí, en vez de dejarla en la calle, la depositas en un aparcamiento vigilado subterráneo que suele estar debajo de la plaza principal de la ciudad. Igual que si fueras en coche. Gante o Lovaina, dos urbes de Flandes, son algunas de las que ya lo tienen.

La empresa española Cycling Friendly ha diseñado un tipo de aparcamiento que, si bien no necesita la inversión de los subterráneos, puede ser una buena solución para empresas, centros oficiales o colegios. Incluso para situarlos en la calle. Son recintos cerrados en los que puedes guardar la bicicleta como este parking de dos alturas o en forma de hangar para bicicletas.  La ventaja es que pueden ser todo lo seguro que se pretenda porque el acceso va vía app o con un código de seguridad.

Foto Cycling Friendly
Foto Cycling Friendly

En otra versión, pero con el mismo concepto, La Oficina de la Bicicleta ha desarrollado un tipo de aparcamiento para bicicletas que también es cerrado y se puede situar en cualquier lugar de la ciudad. Lo han denominado ‘inteligente’ y no hace falta que el ciclista acceda al mismo para recoger su bicicleta. Sino que mediante una llave magnética el usuario mete sus datos y el aparcamiento le saca su bici por alguna de la seis puertas que dan al exterior.

Foto. La oficina de la bicicleta