Una carrera en muchas ocasiones se gana por segundos y, una vez que una etapa está lanzada, se pone en marcha el reloj de la efectividad y hay que evitar que una bicicleta se detenga más de lo imprescindible, por lo que la actuación de los auxiliares y mecánicos pasa a ser de vital importancia.

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Las bicicletas de ahora son más complejas de las de hace unos años y si antaño sólo había que preocuparse de los pinchazos y poco más, ahora existe una larga lista de regulaciones y ajustes que pueden desatar más de un dolor de cabeza para los ciclistas.

Al terminar una etapa, el equipo de mecánicos revisa por completo las bicicletas, las lava y las engrasa, dejándolas listas para la siguiente jornada, pero ahí no termina su trabajo: en carrera van siempre en los coches de equipo para dar asistencia a cualquier corredor que pudiera necesitar cualquier tipo de cambio o ajuste en su bicicleta o en el equipamiento.

Lo que dice el reglamento

En carreras como el Tour de Francia, absoluta referencia para el resto de reglamentaciones de carreras, se regula tanto la asistencia entre corredores como la prestada por personas implicadas en la carrera (asistentes…) o externas (espectadores). Todos los corredores pueden ayudarse entre ellos (comida, bebida, accesorios…), pero se prohíbe de manera expresa dejar o cambiar ruedas o bicicletas entre corredores que no sean del mismo equipo. El reglamento cita de manera textual: “la asistencia relativa a cambio de ruedas o bicicleta completa debe ser prestada por el staff de los coches de su propio equipo, sus vehículos de asistencia técnica o los situados en la cola del pelotón”. Pero, en el caso de los ciclistas descolgados del pelotón, está permitida la asistencia ocasional por otros equipos que no sean el suyo propio. La asistencia, se debe realizar tras el pelotón principal, en el lado derecho de la carretera y parando (para el caso de las ruedas).

Aunque muchas veces veamos imágenes circenses de un mecánico, con medio cuerpo fuera del coche asistiendo a un ciclista enganchado al mismo, el reglamento prohíbe específicamente maniobras como el engrase de la cadena u otras partes de la bicicleta, aunque otorga autoridad a los comisarios para permitirlo si el desajuste se ha producido tras una caída.

Respecto a las etapas complicadas (puertos muy estrechos, carreteras sinuosas…) se permite la asistencia desde motos, pero sólo para ruedas de repuesto. De manera excepcional puede permitirse el llevar una bicicleta de repuesto en una moto de asistencia, pero ha de demostrarse que un coche de equipo no podría circular con soltura para prestar ayuda mecánica.

Aunque la imagen nos parezca habitual, los ajustes mecánicos en marcha, como ajustar el cambio o la altura del sillín, no autorizados por un comisario, soportarán una multa (unos 15 euros)  aplicada tanto para el director como para el corredor, amén de otras sanciones (segundos de tiempo) que pueda considerar la organización de la carrera.

Las averías más frecuentes

La mayoría de las intervenciones mecánicas provienen de caídas o enganchones entre ciclistas, aunque también son los ajustes en los sistemas de freno y cambio los que más acaparan la atención de los técnicos de cada equipo. En la lista de las actuaciones más frecuentes nos encontramos:

  • – Cambio de ruedas
  • – Regulación del cambio trasero
  • – Ajuste de puentes de freno
  • – Modificación de la altura del sillín
  • – Regulación de cambio electrónico
  • – Variación de la dureza de los pedales
  • – Engrase de cadena o cambio
  • – Fallos con la emisora
  • – Recolocación de los dorsales, en la bici o en el maillot

 

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