Si en algún lugar el ciclismo es más que un deporte es en la región belga de Flandes y Gante, quizás pueda ser considerada la ciudad de las bicis. Totalmente plana, habitada por un alto número de estudiantes y con normas de tráfico que favorecen a los ciclistas. Gante se ha convertido, sin duda, en las ciudad de las bicis.

De las 250.000 personas que habitan Gante, casi 50.000 son estudiantes, y no hay medio de transporte más económico y efectivo que la bicicleta. Pese a que no hay datos, solo con pasear por las calles puedes intuir que hay incluso más bicicletas que habitantes. Eso sí, sería un error pensar que solo hay ciclistas urbanos con libros en las mochilas en Gante. La tradición ciclista de Flandes, tanto deportiva como medio de transporte, viene de lejos. En una región prácticamente plana y con distancias cortas el coche tiene complicado competir con la bicicleta.

Aparcamiento de la estación de Sint Pieters. Gante. Foto Facebook

 

Por eso lo primero que llama la atención al visitar el centro de Gante, seguramente uno de los más espectaculares de todo Flandes, es la limpieza de sus edificios y la ausencia de humos. Los coches casi no tienen presencia en el núcleo de la ciudad. En primer lugar por la política restrictiva de tráfico y después por el transporte público (tranvía) y la comodidad, seguridad y rapidez que aportan las bicicletas.

Parte de la vida de Gante

La gran diferencia con respecto a las ciudades españolas son las normas de tráfico y la adaptación de la ciudad al ciclista urbano. En Gante (y en todo Flandes), el ciclista suele tener prioridad sobre el coche en las rotondas y en los carriles bici. Además están todos perfectamente señalizados y de forma visible. Incluso en calles de dirección única para coches el ciclista puede circulan en sentido contrario si lo hace por su derecha.

El otro punto que distancia a Gante de las ciudades de España es la seguridad, tanto del ciclista como de la bicicleta. Lo más habitual en la ciudad flamenca es ver decenas de bicicletas aparcadas en la calle, la mayoría sin candados ni medidas de seguridad. Pero también existe la opción de aparcamiento vigilado y subterráneo de bicis justo debajo de la plaza más importante de la ciudad. O en las dos estaciones de tren (Sint Pieters y GentBrugge) , donde se acumulan cientos de bicicletas, tanto de usuarios particulares como destinadas al alquiler, sin prácticamente ninguna medida de seguridad.

La bicicleta se ha ‘adueñado’ tanto de la ciudad de Gante que la emplean en todas las escalas sociales como medio de transporte. No es extraño ver por la mañana a oficinistas acudir a su trabajo pedaleando (incluso en días de lluvia), a los niños ir al colegio y gente de cualquier edad haciendo la compra con la bicicleta cargada de bolsas. También, aunque pudiese parecer extraño, para salir de fiesta por la noche a los pubs del centro de Gante, zapatos de tacón para las chicas incluidos.

Rutas por Gante

A nivel usuario es muy sencillo emplear una bicicleta en Gante. Solo tienes que ir a alguna de sus estaciones y alquilar una, tienen de todos los modelos, durante el tiempo que la vayas a necesitar. A partir de ahí se abre un abanico de posibilidades. El centro histórico es el destino habitual. El castillo de Gravensten, la Catedral de Sint-Baafs, la Iglesia de Sint-Niklaaskerk, el Ayuntamiento, el Campanario de Belfort, la plaza de Korenmarkt, el puente de Sint-Michiels, el muelle de Graslei y sus canales constituyen un conjunto de obligada visita.

Pero lo bueno de Flandes es que la bicicleta te permite desplazarte por todas las ciudades de alrededor solo siguiendo las indicaciones y por carriles bici seguros. Puedes ir hasta Brujas,  bajar por la ribera del rio Lys hasta Deinze, visitar el patrimonio del Tour de Flandes en Oudenaarde o seguir la ruta de los Castillos y Abadías de la zona.