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Existen tantas carreteras bonitas en el mundo… Desde pedalear con esfuerzo por fantásticos paisajes montañosos o practicar un ciclismo ocioso alrededor de lagos mágicos, hasta recorrer antiguas ciudades históricas. Te apetece verlo todo. Lo único que necesitas para moverte sin preocupaciones es una bicicaravana. ¿Bici… qué? Lo has leído bien. Cada vez hay más personas que pierden la cabeza por este modo tan peculiar de ciclismo. Para unos es más bien una inspiración artística, pero los hay que la perciben como una opción de transporte.

Hecha para el festival Burning Man

Las bicicaravanas permiten a los viajeros llegar a cualquier sitio, con una caravana en miniatura a rastras. Esta popularidad creciente proviene de la sencillez del diseño y los bajos costes de mantenimiento. El diseñador de bricolaje estadounidense Paul W. Elkins, conocido por sus numerosos vehículos innovadores, creó su propia bicicaravana con la intención de llevarla al festival Burning Man que durante una semana se celebra en el desierto Black Rock de Nevada. La idea surgió del tema de ese año, “Esperanzas y miedos ante el futuro”. La mente de Paul, por entonces, se centraba en las noticias que alertaban de una potencial gripe aviar epidémica. Fue un intento de mostrar cómo uno puede vivir en una situación vital nómada posapocalíptica.

La bicicaravana de Elkins está equipada con una cocina compacta, una mesa, un sistema de ventilación y una cama plegable completa, con una pequeña ventana de burbuja que proporciona más espacio en la parte superior y la oportunidad de dormirse contemplando las estrellas en el cielo.


La bicicaravana solo utiliza recursos reciclables, con un horno de energía solar, un sistema para calentar el agua solar, una turbina eólica y luces que funcionan con energía solar. La caravana puede soportar casi todas las condiciones meteorológicas, como la lluvia y el viento.

Punto de vista artístico

Un punto de vista más abierto de miras llega de la mano del artista estadounidense Kevin Cyr. A Kevin, que es de San Francisco, siempre le habían interesado los vehículos de todo tipo, incluso los recreativos. Entre otros proyectos, se le ocurrió la idea de construir una bicicaravana de tamaño natural. La pieza escultural funcional, construida en 2011, estaba hecha de chatarra y con unas pinturas inspiradas en su serie más reciente de pinturas y dibujos.

Es muy parecida a las autocaravanas habituales, incluso en los mínimos detalles, como los reflectores, enchufes y laterales de imitación madera. Para Cyr, la caravana es más bien una obra de arte escultórica y no tanto un artículo recreativo funcional, pero ha demostrado definitivamente su viabilidad llevándola por diversas localidades.

Si miras dentro, encontrarás compartimentos parecidos a los de todas las caravanas y elementos habituales en ellas. Hay una cama bajo el techo, una estantería ocupada por varios utensilios y una foto colgada en la pared o un rincón de cocina con su propio televisor. No hay duda de que la visión artística de Kevin sintetiza numerosas visualizaciones, lo que demuestra el potencial de uso corriente.

Puedes reírte ante tamañas ideas; sin embargo, empresas sólidamente establecidas se plantean la bicicaravana como un posible producto comercial. Una de ellas es la alemana Dethleffs, cuyas adaptaciones de caravanas pueden verse durante los veranos en todas las autopistas europeas.

¿Tienes una bicicaravana? ¿Conoces a alguien que tenga una? Háznoslo saber en los comentarios.