“¡Sólo viven para el ciclismo! ¡Has visto cuánto tiempo pasan en la carretera! ¡Mira cuánto dinero se gastan en sus bicicletas!” Hemos escuchado estas mentiras muchas veces. Para algunas personas, salir con un ciclista es casi una pesadilla, ya que tienen miedo de relacionarse con un monstruo egoísta, pero nada de esto es cierto. Hay ventajas de ser ciclista. Por lo general son personas amigables y con habilidades sorprendentes desarrolladas a partir de su pasión.

Los chicos no evitan las tareas domésticas como lavar, colgar y doblar la ropa ya que lo hacen rutinariamente con su equipaciones ciclistas después de cada entrenamiento.

Viajar con ellos es pan comido, porque los ciclistas son maestros de la velocidad para hacer maletas. Años de organizar bolsas diariamente antes de salir a entrenar o de viaje les enseñaron a colocar todos los artículos meticulosamente y a no olvidar una sola pieza.

Se convierten en técnicos cualificados y autodidactas capaces de arreglar cualquier cosa que salga mal. Después de resolver una variedad de problemas mecánico en su bicicleta, lo más probable es que llenaran tu garaje con cualquier herramienta disponible, engranajes y piezas que pudieran ser útiles incluso en el hogar.

Garage
El garaje de un ciclista es el lugar de las maravillas. © Profimedia

 

Aprendieron a abstenerse de quejarse del mal tiempo porque todo ciclista debe aceptar el tiempo tal como viene, sin importar si está diluviando, granizando o si hace calor. Por eso, el ciclismo los hace más duros y resistentes al frío.

Cuando te entra hambre de forma repentina,  lo más fácil es que siempre tenga a mano una barrita o cualquier alimento para salir del paso.

Son expertos en la lectura de mapas y maestros de la navegación, lo que los convierte en personas a las que quieres unirte para viajar.

Acostumbrados a dar relevos en el pelotón, cada ciclista es consciente de que la cooperación da mejores resultados que el esfuerzo individual.

Los ciclistas son expertos en leer mapas. © Profimedia

 

Apenas son perezosos, ya que con el ciclismo se desarrolla la determinación, resistencia, capacidad de recuperación y disciplina.

Están al tanto de todos los desvíos, rutas secretas y cortes caminos de toda la comarca.

Después de un día en la bicicleta, su metabolismo quema alcohol como un avión de combate, convirtiéndolos en señores y señoras de los pubs.

Los ciclistas de MTB que construyen sus propias rutas poseen palas, palas, motosierras y otras herramientas pesadas que están decididos a utilizar incluso en proyectos de casa y de jardín.

Formados en el delicado manejo de la bicicleta, suelen ser buenos conductores también porque tuvieron que aprender a conducir correctamente en las curvas o encontrar la línea ideal para reducir el riesgo de derrapar. El tiempo que pasan en las carreteras les ayuda a estimar el comportamiento de los demás conductores.